Esa extraña cita



Ambientación (Escenarios): Departamento de Mariano, dos ambientes amplios y un ventanal donde se disfruta de un parque con lago desde el comedor. Es la primera cita que tiene con su compañera de estudios Camila, hacía tiempo que Mariano entablaba conversaciones con ella, pero nunca concretaba una cita.
Personajes: Mariano, Elizabeth y Camila


Libreto / Guión:

Mariano no se atrevía a invitar a Camila. Aunque, desde que la conoció, había escuchado más veces un SÍ que un NO por parte de ella. Por ejemplo ella aceptaba siempre ir ayudarle a escoger el regalo de cumpleaños para Elizabeth o a ir con él y Elizabeth a la playa un fin de semana. Aunque una vez, cuando le pidió que lo acompañe a la playa a él solamente -ya que Elizabeth no podría ir porque estaba enferma-, Camila dijo que NO pues tenía que ir a visitar a su tía.

Según Mariano, su hermana le daba suerte con Camila de igual forma como cuando una vez Elizabeth lo convenció de que fuera a dar su examen final de álgebra incluso sin haber estudiado, ya que ella tenía el presentimiendo de que iba a aprobar -por centésimas, pero aprobó-. Esa era su explicación. Estaba seguro de que si su hermana invitaba a Camila, ella aceptaría de todas formas y luego él podría conversar con ella a solas. Solo eso quería. No tuvo más alternativa que pedirle a su hermana, que fuera donde Camila y le dijera que vaya la siguiente noche a casa para cenar con ellos dos. Cuando Elizabeth regresó con la respuesta de Camila:

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Mariano: ¿Y? No me digas aún su respuesta ¡No me digas! Está bien, dime.

Elizabeth: Pues dijo que sí, tonto. Yo ya te había dicho que sí. No sé por qué te complicas.

Eran las 8.15pm y Camila estaría por llegar. Él preparó todo. El suculento pollo a la naranja que había preparado durante toda la tarde, estaba todavía en el horno. A las 8.20 pm suena el portero eléctrico. Ella había llegado.

Mariano: (sin poder esconder su entusiasmo)

– Hola! Bienvenida, me alegro de verte, pasa.

Camila: (un poco despistada, mirando sobre el hombro de Mariano extrañada como si buscara a alguien.)

-Hola! -Con una sonrisa que se le veían los dientes, le entrega una botella-. He traído el vino.

Mariano:

-No hacía falta , pero gracias de todas maneras. ¿Lo bebemos ahora?

Camila:

-Vale.

Mariano llena las copas y se sientan en el sofá junto al gran ventanal.

Camila: (alzando la copa para brindar)

-Pero qué vista más bonita tienes, y qué hermosa está la noche…

Mariano: devolviendo el gesto

-Brindemos por eso, por la noche; ¡salud!

Camila: ¿Y tu hermana? Pensé que ella cenaría con nosotros.

Mariano: Ah. -un poco sorprendido y buscando palabras para contestarle-. ¡Elizabeth! -gritando un poco como si en realidad dijera “¿Qué?”- 

Elizabeth: Ya voy….

Los tres chocaron copas y con un mando a distancia Mariano pone música desde su iPod. De repente la luz se corta y juntos comienzan a llenar la sala de velas.Mariano estaba un poco ebrio. Sirve la comida y mientras comían le pregunta a Camila:

Mariano:

-¿Crees en las casualidades?

Camila:

-No, creo en el destino…

Mariano:

-¿Te puedo besar? Es que si no, voy arrepentirme el día de mañana sin saber qué hubiese pasado…

Camila: Sonrojada, con un suspiro que inspiraba duda , se quedó callada -mirando a Camila un rato hasta que esta movió la cabeza de arriba a abajo tenuemente como si es que le estuviera dando permiso a Camila de besar a su hermano-.

Suave al principio hasta que lograron un ritmo donde sus mentes se entregaron completamente, Mariano se olvidó que su hermana estaba en el asiento de enfrente viendo todo. Durante unos minutos estuvieron explorándose y entendiéndose con simples miradas y gestos, y entonces vuelve la luz. Era tarde y Mariano todo un caballero:

Mariano:

-Es tarde, te acompaño hasta tu casa. Mañana me gustaría llevarte a un sitio que estoy seguro te gustará…

Camila le devolvió la respuesta con una mirada iluminada por el deseo y una sonrisa que lo dijo todo.

Camila:

-Vale, me encantan los paseos… Pero ahora estás ebrio y prefiero que tu hermana me lleve.

Cerrando la noche con un beso que encerraba mucho en su interior…

Al subir al auto:

Camila: ¿Ya ves de lo que soy capaz de hacer por ti?

Elizabeth: Lo sé querida. Míralo de este modo: Ahora podremos pasar mucho más tiempo juntas sin que nadie sospeche de lo nuestro.

2007 10 23 dsc00375 Esa extraña cita


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Acerca de Daniel Rosas

Diseñador de interiores y blog lover. Escribo en mis ratos libres en http://obrasdeteatrocortas.mx/ y en http://www.quefrasesdeamor.com/



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23 comentarios en “Esa extraña cita

  1. ¡Me encantó! No me esperaba ese final, es un poco triste por que la hermana lo hacia por su relación no pensaba en lo que sentía su hermano pues después de todo eso ah de quedar ilusionado, pero deja una gran reflexión para aceptar el amor de todo tipo de formas y decirle no a la homofobia, espero poner en acción esta obra en mi próxima clase: Desde Colombia un gran saludo… GRACIAS.

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