Cangrejo y la ley del más fuerte

Publicado por: Dana

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Guión:

Escena 1

Cangrejo: (quejándose para sí)

– ¡Ay! pobre de mi. Expulsado de mi hogar por un centollo, ¡como si no fuera suficiente con el tamaño que tienen esos abusones!

Narrador:

Mientras tanto, entra en escena una langosta medio metida en una concha que lleva a cuestas.

Cangrejo:

– Buenos días, señora langosta – el cangrejo saluda gentil levantando sombrero.

Langosta: (mirándole, al nota su presencias gracias al saludo)

– Buenos días, caballero.

Narrador:

La langosta se dispone a seguir su camino y salir de escena, pero mientras cangrejo se mantiene inclinado  en su saludo, se coge la barbilla como si hubiese tenido de repente una gran idea.

Cangrejo: (acercándose de repente a la langosta con ademanes de galán)

– Señora langosta, discúlpeme, pero no puedo evitar preguntarme donde va tan bella crustácea sin acompañante.

Langosta: (se da la vuelta al principio sorprendida, pero después se ríe algo ruborizada)

– ¡Oh! Ji ji… ¡Qué cosas dice señor cangrejo! Pues me encontraba de camino a un baile.

Cangrejo: (fingiendo desolación)

– Vaya, ¿no será para ir a ver a alguno de sus enamorados? Sinceramente, es algo que realmente me decepcionaría.

Langosta: (ruborizada)

– Señor, esas no son cosas que se le deban preguntar a una dama de buenas a primeras.

Cangrejo: (haciendo de nuevo un salido con su sombrero)

– Le ruego que me disculpe de nuevo, bella langosta. – de nuevo levanta la mirada para preguntar –  ¿Me permite llamarla así?

Langosta: (retira el rostro digna pero sonriendo)

– Por esta vez acepto sus disculpas y se lo permito, cangrejo.

Narrador:

Después de un breve silencio en el que la langosta continua ruborizada y mirando hacia otro lado, el cangrejo continúa con su cortejo.

Cangrejo:

– Sé que le estoy robando el tiempo que podría estar pasando en el baile, pero creo que puedo compensárselo. – le tiende la mano a la langosta mientras hace una reverencia – Me pregunto si le concedería este baile a un consumado bailarín.

Langosta: (se nuevo riendo nerviosamente)

– ¡Oh! Ji ji ji… no sé. ¿Aquí en medio de la arena? – intenta serenarse mientras hace que lo está pensando, muy satisfecha con el hecho de que la corteje el cangrejo. Mientras el cangrejo espera mirándola con su sonrisa de conquistador –  Está bien, acepto.

Narrador:

Cangrejo se pone a tararear una canción mientras coge a la langosta y se ponen a bailar, el cangrejo de vez en cuando da unos giros bruscos que hacen que la langosta grite y se ría. Cada vez el baile es de más vueltas, más bruscas y la langosta empieza a dar gritos pero más de susto que de satisfacción, ya que su concha está amenaza con saltar por los aires. Al final, no hacen más que girar y la cocha acaba desprendiéndose y saliendo disparada a un lado. Cangrejo aprovecha, suelta a la langosta y coge la concha, llevándosela consigo fuera de escena mientras la langosta intenta recuperarse del mareo.

Langosta: (mareada y escandalizada)

– ¡Oh no! ¡Lo único que quería era llevarse mi choncha! ¡Qué tonta he sido! – de repente mira a su alrededor y se siente desnuda sin su concha, por lo que mira a todas partes como tapándose y aterrorizada. – Madre mía, ¡que no me vea nadie! – Sale despavorida de escena.

Escena 2

Narrador:

Aparece de nuevo cangrejo, cómodamente asentándose en la concha, colocando dentro las cosas que tenía en su maleta con primor.

Cangrejo: (para sí)

– Ja ja ja, ¡esa boba langosta! Al final, he conseguido ser más listo y conseguir una casa nueva a costa de su credulidad.

Narrador:

Se sigue riendo celebrando su inteligencia, y no se da cuenta de que un gran centollo aparece lentamente por escena hasta quedarse parado justo detrás de él. A los pocos segundos se da la vuelta y de repente le ve parado ante él y se lleva un susto.

Cangrejo: (caminando de lado alejándose poco a poco e intentando ser conciliador).

– Pero, ¿qué haces aquí centollo? ¿acaso no deberías estar disfrutando de mi antigua casa?

Centollo:

– Tu casa ya no la tengo, así que ahora vas a tener que darme esta.

Cangrejo: (cada vez más asustado y empezando a recoger de nuevo sus cosas y meterlas en la maleta disimuladamente)

– Pe pe perro, ¿qué ha pasado?

Centollo:

– Un gigantesco niño humano la cogió y solo tuve suerte de saltar rápidamente para salvar mi pellejo.

Cangrejo: (ha terminado de meter sus cosas y poco a poco intenta alejarse con su concha)

– ¡Qué terrorífico!

Centollo: (acercándose de nuevo a el con superioridad)

– ¿Sabes lo que va a ser terrorífico? Lo que te haré como no te alejes ya de mi nueva casa.

Cangrejo: (derrotado y alejándose de su nueva adquisición para que el centollo pueda cogerla)

– Está bien, está bien.

Narrador:

El centollo se aleja fuera de escena arrastrando la concha y el cangrejo de queda en el suelo sentado mirando cómo se aleja de nuevo su cada, con su maleta y desolado como al principio.

Cangrejo: (para sí)

– Ay… ¿de que sirve ser un canalla cuando siempre hay otro más canalla todavía que se queda siempre con todo?

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Escritora aficionada de literatura breve, amante de los buenos libros, el cine,la música y los animales. ¡Estudiante de arte y enamorada de la vida a cada segundo que pasa!