Obras de Teatro de Drama Obras de Teatro Largas

Caso Segundo

Monólogos Circulares

Un Guión teatral escrito por Guillermo Berzunza.

Inspirado en una idea original de Ernesto Zorrilla

Hecho por encargo de Ernesto Zorrilla para ErZo Producciones.

Sinopsis:

La obra se desarrolla mediante cuatro personajes -Un Hombre, Una Mujer, Un Adolescente y Un Juez- que no interactúan entre sí pero que a través de sus respectivos monólogos y monodialogos -diálogos ficticios a través de un teléfono u otro medio de comunicación- permiten al público ir hilando la trama; misma que consiste en las situaciones de divorcio de dos parejas distintas y que no se conocen pero que crean en el publico la ilusión de ser pareja y padres del adolescente, ilusión que se rompe en el desenlace.Para el desarrollo de la trama se propone el uso de una base circular y giratoria, dividida en cuatro partes iguales, mismas que integran cada uno de los escenarios donde los cuatro personajes realizan sus respectivos monólogos y monodialogos. Debe haber una ventana, real o ficticia entre el escenario tres y el cuatro, además de un acceso cubierto con una cortina entre el acceso cuatro y el uno porque un mismo actor caracteriza a los personajes de éstos dos escenarios y así podrá cruzar de un escenario a otro con tiempo para cambiar de atuendo -se propone que bajo un atuendo traiga puesto el del otro personaje, para simplemente quitarse uno y quedar transformado en el otro personaje-.

Personajes:

Lúdico: Es un alegre y bienintencionado adolescente de 14 años cuyos padres están en proceso de divorcio y peleando su custodia, situación que le provoca una profunda crisis existencial pues el ama a los dos y quisiera estar con ambos, partirse en dos o, mejor aún, que se reconcilien… al final encuentra una macabra solución para evitar seguir siendo el objeto mediante el cual sus padres pretender mostrarse, el uno al otro, cuan poderosos e influyentes son, se quita de en medio colgándose de una viga.

Amargot: Es la madre de Lúdico, tiene 34 años, es contador público y aparece en uno de los monólogos analizando su situación y dialogando telefónicamente con su abogado, su amante y otros personajes de algún modo involucrados en su divorcio.

Vittorio: Es un hombre de 43 años que trabaja como profesor de matemáticas para poder solventar los gastos de la casa, sin embargo no fue suficiente, también está en proceso de divorcio, pero muestra disposición a perdonar la infidelidad de su esposa, mujer a la que ama y con quien tiene un hijo adolescente, no es el esposo de Amargot pero sus monólogos y monodiálogos telefónicos crean la ilusión de que si lo es.

Juez: Personaje interpretado por quien interprete a Lúdico. Sus monólogos permitirán conocer el progreso de ambos casos de divorcio pero de igual modo crearan la ilusión de que Amargot y Vittorio son pareja y padres de Lúdico.

Anotaciones:

1.- Las partes en mayúscula y sombreadas con gris son los diálogos de los interlocutores ficticios que no son escuchados por el público -salvo en los casos que se indique y siempre a criterio del director- y obviamente, no son dichos por los actores.

2.- En el escenario uno debe de haber una puerta.

ESCENARIO UNO:

En una recamara con la cama sin tender, posters de rock y deportes, lubricantes, cajas de pizza en el suelo, consola de videojuegos y… todo lo que comúnmente tiene un adolescente de 14 años en su cuarto; observamos a un chico con uniforme escolar (camisa blanca, sweater rojo y pantalón azul marino) desfajado, el sweater amarrado a la cintura, tiene el control del videojuego en la mano; cuando percibe la mirada del público emite una fingida sonrisa…

—Hola, no los había visto…

Ríe un poco, se mueve de manera simpática un poco exagerada.

— …me llamo Lúdico y tengo 14 años; soy hijo único y hasta ayer solía hacer honor a mi nombre jugando felizmente y durante horas…
Muestra el control del videojuego al público pero repentinamente lo arroja a la cama explotando anímicamente de manera depresiva…

—Solo que hoy me enteré de la peor noticia que puede tener un hijo: ¡Mis padres se divorcian! Dirán que no es el fin del mundo, que le pasa a muchos pero… siento como sí lo fuera…

Se queda profundamente serio y cabizbajo, habla mirando al suelo y sin levantar la cara al tiempo que camina meditabundo de un lado a otro…

—No se acaba el mundo de ustedes, pero sí el mío; es verdad que prácticamente nunca estaban pero… ya no tendré mis mañanas de domingo en medio de mis padres… no podré correr a abrazarlos cuando meta gol…

De repente levanta la cara y empieza a hablar con una expresión de ira, de furia…

—Y todo porque de repente, mi madre descubrió que ya no ama a mi padre que disfruta más estando con mujeres… ¡así es! Después de quince años de matrimonio la señora descubrió que es lesbiana…

Se cubre el rostro y llora desconsoladamente mientras agrega…

—¡Mi madre una lesbiana! ¿Por qué hasta ahora? ¿No podía haberse dado cuenta antes de embarazarse de mí, de mí… su único hijo… el más guapo del salón? Bueno, al menos el más simpático…

Alguien toca la puerta, Lúdico hace como que no escucha pero como el visitante insiste, opta por abrir… cuando abre la puerta le entregan una pizza…

—¡Mmmm! Mi favorita, seguro me la mando Gina…

Voltea hacia el público y dice:

—Gina es la novia de mi mamá, trata de comprarme con detalles como este; a mí no me compran con esto pero, como dicen por ahí… ¡agarren la despensa y después ¡tomen su voto…!

Busca entre sus bolsillos pero no encuentra dinero, muestra al público la vaciedad de las bolsas de su pantalón.

—Sorry brother pero esta vez no hay propina…

—¡NI NUNCA…!

—¿Cómo que nunca te doy propina? El otro día te convide una rebanada de mi pizza, ¡igualado este…!

Lúdico cierra la puerta y se dispone a disfrutar de su deliciosa pizza…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO DOS:

En una oficina limpia y bien ordenada se encuentra una mujer de pie, tiene 34 años y habla por teléfono. Camina agitada, con pasos muy similares a los de su hijo Lúdico. Viste pulcramente con traje formal y sobre el escritorio se observa claramente un letrero que dice CONTADORA.

—A ver licenciado, lo del divorcio no está en discusión, la cuestión es que se asegure de que mi hijo se quede conmigo, si no me puede garantizar eso dígamelo para buscar otro abogado, ya sabe que por dinero no paramos…¿Me ha de ganar el fracasado de mi exmarido…? -ríe burlescamente-.
Se dejan las pausas suficientes para simular el tiempo en que habla el ficticio interlocutor cuya voz no escucha el público, la mujer escucha lo que le dice su abogado.

—LEGALMENTE, EL MAESTRO SIGUE SIENDO SU MARIDO.
—Sí ya sé que legalmente sigue siendo mi marido, pero para mí, ya es un ex y ahí, en el corazón, la ley no tiene injerencia.

Amargot cuelga el teléfono pero sigue hablando de manera histérica: mueve las manos sin sentido, se sirve licor, lo toma y mantiene su monologo de locura con breves pausas para beber nuevamente, lo hace dirigiéndose al público.

—¡Como es una estúpida de joven! ¡mira que fijarme en un maestrito! Si ni siquiera era guapo… ya no recuerdo ni porque me lo ligué. Ah… sí, parecía tener estabilidad y como no sabía ni quien era el padre de mi bebé, el profesor apareció como el candidato perfecto, bueno, perfecto no… adecuado.

Ahora se mueve de manera coqueta, como si en una pasarela de moda se encontrara…

—No fue difícil conquistarlo, era fácil ver su necesidad de amor, y aquí entre nos…

Se lleva una mano a la boca y agrega en tono de secreto…

—Era virgencito…

Ríe de manera burlescamente cruel…

—¿Increíble no? ya tenía como 30… Aunque en su caso no era ninguna virtud… digo, a mí nunca me gustó, pero en aquel momento entré en pánico y creí que lo necesitaba…

Se agarra la cabeza y agrega…

—¡Que estúpida…! Con un aborto me habría evitado todo esto…

La fémina hace una pausa, se acerca a una mesita y llena nuevamente su copa para continuar contando sus reflexiones al público.

—Bueno, siendo honestos… tampoco voy a negar que hizo su mejor esfuerzo; era generoso en la cama, se preocupaba tanto de mí y en su momento resulto ser un buen padre; es tan inocente, cree todo sin cuestionar, jamás reprochó que el niño naciera a los 6 meses…

Ríe nuevamente con saña y burla notorias…

—Se vino antes mi amor…

Vuelve a reír…

—De que los hay los hay… ¿o no?

Sorbe nuevamente el líquido de su copa.

—Con los años me encariñé de él, como de un perro; y mientras él se desvivía trabajando en una y otra escuela para darnos una vida semi-decente yo podía invertir mi sueldo en verme bien, acabar mi carrera, abrir mi despacho y en disfrutar de una vida de casi soltera; él me hacía de nana mientras yo acababa de vivir mi juventud…

Se queda pensativa, se lleva el dedo a la boca como buscando cuidadosamente las siguientes frases…

—¡No iba a truncar mi vida por un chamaco! Y así, entre fiesta y fiesta pues, fui conociendo gente… hasta que descubrí a Gina, creo que ningún hombre me habría hecho dejar a mi maribruto, pero Gina…

Amargot deja la copa en el escritorio y cierra los ojos con gesto de estar recordando algo extremadamente placentero, se toma los pechos pero despierta con la reacción del público…

—¡Ay! Perdón…

Ríe, se sonroja y cubre medio rostro con ambas manos, deja libres los ojos para mantener el contacto con el público…

—Me olvide de que estaban aquí, pero es que cuando pienso en Gina, me olvido de todo…

Vuelve a caer en trance pero cuando está a punto de agarrarse los pechos nuevamente, su mano derecha golpea a su izquierda con una simulación de bipolaridad, como si una mano fuera la cordura y la otra la desenfrenada lujuria.

—¡Ay! ¡Ya! Quietecita…

Regaña a la mano lujuriosa y se acerca a la copa para tomar más vino, se calma un poco y sigue relatando al público…

—Y es que nunca imaginé que una mujer me haría disfrutar más que un hombre… ¡Y créanme que he estado con muchos; flacos, altos, chaparros, ricos, pobres, mamados… pero Gina…

Se chupa los labios y vuelve a moverse con mucha sensualidad pero esta vez sin tocarse los senos…

Gina conoce las necesidades de mi cuerpo, sabe que tengo un clítoris y, además… La naturaleza le dio una lengua más diestra que la de los Rolling Stones…

Hace una pausa esperando la reacción del público y continúa…

Y aunque no tiene reata, sí me dio un Mercedes; a mí maribruto le dije que me lo gane en los sorteos del Super y con eso bastó…

Se burla nuevamente…

—Como si el Super regalara Mercedes Benz…

De repente se pone melancólica y agrega…

—Pobrecillo, si no fuera por la presión de Gina no lo dejaba pero, ella lo vale todo. Eso sí, mi hijo es mío y me lo quedo, aunque no pienso decirle que no es de él, digo… de algo me ha de servir la pensión alimenticia…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO TRES

En un salón escolar con un pintarrón donde se distingue un problema matemático relacionado con la Ley de la Gravitación de Newton y a medio resolver, se encuentra un hombre en sus 40s con ropa de académico pobre y lentes baratos de alta graduación -los llamados lentes de botella-; mientras analiza el problema del pintarrón, se acerca a una ventana y da la impresión de hablar con alguien que no es visto ni escuchado por el público…

—Ya lo sé maestro, las mujeres de hoy son liberales, no necesitan de un hombre para sostenerse e incluso, como en mi caso, ganan el doble o hasta el triple que uno… pero eso no tiene nada que ver con la honestidad…
Voltea al público y lo involucra con preguntas directas, incluso dándole tiempo para que le respondan, obviamente sin contestar ningún comentario, es decir, es importante apegarse al guión -salvo mejor opinión del director-.

—¿O ustedes que piensan? La honestidad no tiene nada que ver con la liberación, si una mujer ya no quiere a su hombre debe ser honesta y simplemente decírselo…

Hace estos cuestionamientos con expresión de inseguridad en el rostro, como quien habla de algo de lo que no está realmente seguro.

—Uno es capaz de entender cuando ya no es suficiente, cuanto el encanto alcanzó su fecha de caducidad…

El hombre cae en profunda depresión y se acerca a la ventana… Se agarra la oreja simulando que no alcanza a escuchar bien…

—Más fuerte maestro, casi no te escucho…

Brinda un espacio para simular el tiempo que le toma escuchar a quien está detrás de la ventana.

—¡Ah sí! Ya conozco ese argumento, Los traidores lo son más por cobardía que por deseo de lastimar que lo hacen como con un trabajo nuevo, inventan enfermedades para ir a las entrevistas sin arriesgarse a perder el que ya tienen…

Se altera notablemente y se dirige al público…

—¡Qué poca madre! Una relación de pareja no es como un empleo, se supone que hay amor o al menos afecto… algo de amistad… ¡joder! creo que al, menos merecía su respeto

Tira dramáticamente su cabeza y llora sin recato y de manera desconsolada…

—Soy el padre de su hijo, aunque matemáticamente nació demasiado pronto… yo le creo, yo mismo nací prematuro…

Vittorio se acerca al pintarrón y agrega algunos números al problema, como tratando de escapar de aquella situación ridícula, el maestro de la ventana le habla pero sigue concentrado en el problema matemático…

—Un segundo maestro, creo que ya lo tengo… ¡Ah, sí! Newton tenía razón, tarde o temprano, nos vamos a ir a la mierda… Las orbitas se ampliaran más y más hasta que la tierra se salga de su órbita y nos perdamos en el espacio…

Luego se acerca a la ventana y dice…

—Perdón maestro, ¡sí te escuche eh! Solo que me absorben las leyes del movimiento…

Vittorio hace pausas simulando escuchar lo que le dice el maestro de la ventana.

—NO ENTENDO NADA DE MATEMÁTICAS.

—Sí, ya sé que no entiendes de esto pero te aseguro que es más útil que tus teorías psicológicas… sin las matemáticas no habrían computadoras, ni smarthphones, ni satélites… En cambio, si no hubiera psicólogos nos ahorraríamos un buen de lana y tiempo…

Ríe cínicamente y se vuelve nuevamente al público…

—No sé qué voy a hacer sin ella, menos si logra quitarme a mi hijo, y de seguro lo va a lograr. Este sistema podrido siempre favorece al poderoso, al que puede pagar y en este caso…

Camina melancólico…

—No puedo pagar un abogado, en cambio su nueva pareja ya le contrató un bufete de los más caros, quien será ese cabrón… Aunque, bueno, él que culpa tiene, si ella lo prefiere yo no puedo hacer nada… supongo que ha de ser más joven, rico, mejor dotado…

Después de decir mejor dotado con ambas manos hace un ademan mientras mira hacia su pene… luego regresa su atención al público…

—¿Por qué se quiere quedar con mi hijo si ella es quien falló? ¿Porque me tengo que irme yo de la casa si ella fue quien cometió adulterio? ¿Qué mierdas le pasa?

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO UNO:

Lúdico está sobre la cama cubierto con una cobija, simulando que se toca con los ojos cerrados, la cara de Lúdico hace tales gestos y la cobija se mueve de tal modo que el público ha de creer que se trata de una masturbación real; las risas de los asistentes hacen reaccionar al adolescente que no tarda en acomodarse el pantalón y levantarse; con risita de avergonzado coloca el lubricante en un burocito al lado de la cama y se dirige al público…

—¡No vayan a creer que estaba…!  ¡No, yo no hago esas cosas…! Me saldrían pelos en la mano…

Se mira la mano…

— … ¡Guácala!

Limpia sus manos en la ropa…

—Cuando salí de la escuela pase por la oficina de mi mamá, la escuché hablando con su abogado, por eso ni entré, dice que el bufete que le contrató Gina es  de los mejores y que varios socios son conocidos del juez que lleva el caso;  que con una lana harán que le den la custodia,

Toma postura de conocedor y reafirma…

— … que me quede con ella pues.

Después adquiere una expresión que es mezcla de desagrado y una seriedad que desvarían con su personalidad generalmente alegre y despreocupada.

—¡No quiero que esa lesbiana viva con nosotros!  No quiero vivir con nadie que no sea mi papá… ¿Por qué tienen que separarse?

Continúa limpiándose en el pantalón los residuos del lubricante en su mano

—No quiero que mis papás se divorcien…

En actitud voluble cambia repentinamente de actitud… se torna contradictoriamente alegre…

— … o si quieren que sí, que se divorcien, pero que sigamos viviendo  juntos, que me sigan haciendo mis hot-cakes; digo, si no han de compartir más la cama pues nos  vamos al sofá… conmigo en medio no ocupan ni hablarse… 

Lúdico meditabundea por el suelo de su recámara mientras sigue lamentando lo triste de su situación…

—Hasta la puedo hacer de intérprete…

Luego retoma su tono serio y dice:

—Desde hace mucho sé que mi jefa le pinta el cuerno al viejo pero, el jamás se entera de nada… yo la he seguido y la he visto entrar a hoteles con diferentes hombres y ahora con esa pinchi vieja, ¡no van a rezar…! ¿o sí…?

Cuestiona al público…

—Con los hombres me valió desde que la acusé con mi viejo y terminé castigado por mentiroso, mi Apá creía ciegamente en ella… Pa´ mí que  sabía pero se hacía menso, para no perderla… hasta ahora que le pidió el divorcio y le confesó que tiene una nueva pareja;  lo que el viejo no sabe es que se trata de una mujer… pobre viejo…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO DOS.

Amargot está al teléfono con Gina, su amante. Los textos en gris y mayúscula son las partes de la ficticia interlocutora, no son pronunciados por el actor y se ponen únicamente como orientación.

—Por supuesto amor, gracias por cubrir los gastos del Bufete. Pronto sacaremos a ese inútil de la casa y estaremos juntas para siempre…

TAMBIÉN PUEDEN VENIRSE A MI CASA, AQUÍ HAY LUGAR PARA TI Y TU HIJO…

—No Ginita preciosa, hay que quedarnos en mi casa, esa propiedad vale un chingo… 

—¿NO ME DIJISTE QUE ERA HERENCIA DE TU MARIDO?

—Sí, se la heredaron sus padres pero igual me la quiero quedar, él dijo que todo lo suyo era mío, mío amorcito, así que lo voy a hacer cumplir, además que ahí es donde ha crecido mi hijo, no es sano cambiarlo de ambiente…

Se sirve vino y merodea por la oficina como de costumbre…

CONSIDERASTE LA PRUEBA DE ADN PARA ASEGURARTE Y PROBAR QUE NO ES HIJO SUYO, CON ESO GARANTIZAS LA CUSTODIA…

—No amorcito, lo del ADN esta como último recurso, yo no lo necesito, estoy segura de que no es suyo… no tengo idea de quien sea el padre pero estoy 100% segura de que no es mi maribruto… 

Rie burlescamente y fingiendo secarse la frente…

—¡Afortunadamente!

Después de esta última frase hace como que esta escribiendo en un pintarron, como si fuera una profesora pero con ademanes de retrasado mental… Luego cuelga el teléfono, lo deja en el escritorio y camina retadoramente hacia el público…

—¿Qué? ¿A poco muy puros? Se lo que piensan de mí pero… ¿saben que…? ¡Me vale madre…!

Recorre su cuerpo con ambas manos y dice:

—Ya no estoy como en mis veintes pero aún tengo lo mío y este forro cuesta, ese mediocre tiene que pagar por los años que disfrutó de mí, tiene que pagar por haberme prometido que llegaría a rector cuando no pasó de matebrutico… muy respetado, eso sí; pero con sueldo de maestrito…

Camina al escritorio para tomar más vino…

—Cuando lo elegí pensé que era un chingo de lana, digo, ganaba el triple que mi papá, traía buen carrito mientras mi viejo andaba en camión… él vestía decentemente y olía bien, mientras que por mi casa no pasaban más que gaseros, panaderos y vendedores de tamales.

Se queda seria por un momento y agrega en forma reflexiva…

—Es que en verdad parecía un buen partido, pero poco a poco vi que todos sus amigos progresaban; cambiaban de carro, viajaban, compraban cosas… mientras nosotros seguíamos con su estúpida tradición de  los domingos familiares “así no gastamos mami” solía decir el muy imbécil.

Se altera aún más y sigue con su relato…

—… Y todavía se jactaba de ser el único profesor con el prestigio intacto, el único que no recibía sobornos de los alumnos y el único que no lambisconeaba a sus jefes… razón por la cual jamás llego a funcionario, ¡aunque tal vez lo merecía más que esa bola de idiotas!

Se calma un poco y escucha como suena su teléfono, camina sensualmente hacia el escritorio pero al ver la llamada adopta un tono maternal.—¡Hola hijito! ¿cómo estás?

BIEN MAMA ¿Y TÚ?

—Bien hijo, gracias por preguntar… 

¿POR QUÉ NO HAS VENIDO A LA CASA?

—Es que tengo mucha chamba papito, ya ves que las declaraciones no pueden esperar ¿si entiendes verdad? 

SÍ, YO ENTIENDO… PERO TE EXTRAÑO MAMI, YA CASI NI TE VEO…

—¡Hay gracias precioso! Gina ya te compró el videojuego que me dijiste.

YA ME LO IBA A COMPRAR MI PAPÁ… 

—No papito, de tu padre no esperes nada, ya ves que nunca tiene dinero…

Rompe un lápiz por el coraje que le da hablar de su marido…—Pero ya pronto tendrás la vida que mereces, ya verás que con Gina vamos a estar mejor…

¡PERO YO QUIERO SEGUIR VIENDO A MI PAPÁ!

—Y lo seguirás viendo, es tu papi, yo jamás te voy a privar de convivir con él…

Se queda un rato seria, escuchando a su hijo hablar pero revisando su reloj y haciendo cara de enfado… el hijo llora pero el público no lo escucha.—¿POR QUÉ CON UNA MUJER MAMI? ¡TODOS MIS AMIGOS SE VAN A BURLAR DE MÍ!

—No llores mi amor, ya te expliqué que es simplemente una preferencia…

¿PERO POR QUÉ HASTA AHORA? 

—Bueno, es que a algunas personas nos toma más tiempo descubrirlo… y aceptarlo, pero no hay nada de malo…

¿TE GUSTARÍA QUE YO FUERA HOMOSEXUAL?

Amargot reacciona inesperadamente violenta.

—¡No me digas eso! Siempre te han gustado las niñas… 

¡ES BROMA…! ¡ES BROMA…! 

—Pues deja de hacer esas bromitas ¡eh! o no te doy el videojuego… 

PERDÓN MAMI, QUISE HACERTE DESVARIAR…

Amargot arremeda a su hijo…—Perdón mami, perdón… Cabrón convenenciero… 

MAMI, Y… ¿NO HABRÁ CHANCE DE QUE TE RECONCILIES CON MI PA’?

—¡Creí que eso ya estaba claro! ¿Te pidió que me insistieras? 

NO.

—Entonces ya no insistas, con lo del divorcio no hay marcha atrás, te veo en la noche.

TE QUIERO MA’…

—Sí, sí; yo también… Adiós.

Luego de colgar la llamada con cierto enfado, camina nuevamente con paso sensual hacia el público y lo ve retadoramente…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO TRES.

Se ve al profesor de matemáticas dando la espalda al público mientras habla por teléfono de manera fuerte para que se escuche lo que dice él mas no lo que dice su interlocutor (salvo mejor criterio del director)…

—¡Hola mijo! ¿hablaste con tu mamá?—MMMM, PUES SÍ…

—Y… ¿Qué te dijo? 

—DIJO QUE TE ODIA, QUE ERES UN INÚTIL…

—¡Eso no se le dice a un hijo! Espero no le hayas contado que te pedí que insistieras…

SÍ SOSPECHÓ, PERO YO NO DIJE NADA, NADA PAPÁ!

—No, no te preocupes, yo te creo…

De repente, El Profesor Vittorio tapa la bocina y voltea hacia el público con cara de vergüenza y desenfado a la vez, como tratando de justificarse…

— … Sí, sí;  ya sé que es un recurso muy bajo utilizar a los hijos, pero que quieren que haga, es mi matrimonio, yo la amo, no quiero que mi familia se desintegre; además, en la guerra y en el amor…

Vittorio separa las manos de tal modo que su hijo al teléfono escucha la última frase.

—¡Todo se vale!

El hombre retoma de inmediato la llamada con su hijo…—¿CON QUIÉN HABLAS PAPÁ?

—Con nadie hijo, solo reflexionaba…

¿YA LE ESTAS CONTANDO DE NUESTROS PROBLEMAS A LA GENTE? 

—No, como crees; nadie debe enterarse de nuestra situación.

MI MAMÁ TIENE PAREJA…

—Sí, ya sé que me engaña pero todos cometemos errores, además, si nosotros no perdonamos a quienes nos ofenden… 

¿LA JUSTIFICAS CON ESO? ¿CON FRASES BARATAS?

—¡No te burles de la biblia cabrón! ¿Cómo que frases baratas? ¡Tampoco te olvides de que soy tu padre!

PERDÓN PA’ PERO, TÚ MISMO HAS DICHO QUE HAY QUE TENER DIGNIDAD…

—Claro que tengo dignidad…  solo que debo luchar por nuestra familia ¿Qué nunca te has enamorado? 

¿EH…? ¡SÍ…!

—Pues déjame decirte un secreto… Las relaciones no duran por carencia de errores y ofensas sino por abundancia de perdón, de comprensión y de amor… 

TIENES RAZÓN PA’ DISCÚLPAME, SOY UN TONTO…

—No no te disculpes mijo, yo te quiero mucho.

—Y YO PA’.

—Bueno, ya es hora de mi clase, nos vemos en la casa…

ADIÓS PA‘.

Vittorio cuelga el teléfono sin despedirse y se queda serio, luego se estira y camina hacia el público de forma pausada y sollozando, cual si estuviera declamando…

—El amor es el motor del mundo, el color de la vida… no se puede vivir sin él, pues quien de amor carece no vive de verdad; ¡Es malo y amargo vivir sin amor…!

Queda cabizbajo unos instantes…

—Yo la amo y no me importa cuanto se burlen, sudare hasta la última gota de mi orgullo por conservarla, y aunque ciertamente ya no es la jovencita que se sentaba hasta enfrente y abría las piernas para que me equivocara, sigue siendo la evidencia de mi mejores recuerdos…

Sigue su relato como si de una poesía se tratara…

—Aún percibo el aroma de su joven cuerpo, la música de sus gemidos, el sabor de sus deliciosos senos, el encanto de sus ojos cerrados…

Intensifica aún más su exótico relato, manifiesta excitación y continua compartiendo detalles con el público…

— …el tacto en mis manos recorriendo aquel cuerpo que se retorcía como serpiente mientras mi lengua exploraba lo más hondo de su intimidad…

Agrega inocentemente un par de frases más…

—Si de algo estoy seguro, es de que mi hijo es producto del amor, no de un desliz…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO CUATRO.

Se observa al juez en su estrado abriendo un sobre, muy molesto saca unos billetes, los retorna al sobre y lo tira al basurero; inmediatamente toma el teléfono y llama, espera a que le contesten, escucha un momento… luego habla en tono molesto…

¡SR. JUEZ…! ¡QUE HONOR…!

—¡Qué bueno que reconozca mi voz! 

¿RECIBIÓ MI ENVÍO?

—¡Por supuesto que lo recibí! Puede venir a recogerlo del cesto de basura…

—DISCULPE SEÑOR JUEZ PERO…

—¡Aún no termino! Me es evidente que en el mundo que usted se mueve ha de arreglar las cosas con corruptelas pero en esta corte debió investigar primero, esto que ha hecho es un delito… 

—PERO SU SEÑORÍA…

—¡No me interrumpa! Tiene suerte de que el sobre viene sin nombre y de que mi grabadora se descompuso…

—POR FAVOR NO ME LO TOME A MAL PERO TENÍA ENTENDIDO QUE SIN DINERO NO SE ARREGLA NADA, NO QUISE OFENDERLE, ES POR VIL COSTUMBRE…

El juez relaja su rostro…

—Sí, ya sé que estamos quemados y que en nuestro sistema no hay mejor argumento que un buen billete, sin embargo…

El juez toma el mazo sin dejar de hablar con la madre de Lúdico.

— …como antes le dije, debió investigar antes de asumir pues por increíble que le parezca aun quedamos funcionarios bien administrados y capaces de vivir con el sueldo, que no nos amedrentan las amenazas y que, tal vez inocentemente, aún creemos en la justicia.

El juez cuelga el teléfono y continúa revisando los folders con los casos que le han asignado, luego se pone a hablar solo…

—Estamos peor cada día, veamos, divorcio, divorcio y otro divorcio… ¡ha mira! Uno caso de secuestro; a éste sí se lo han de querer chingar, si no, no lo mandan conmigo…

El juez se levanta del estrado y camina hacia el público, reflexiona exaltándose a ratos…

—No es que me crea Superman, ¡me cago de miedo! aún extraño al hijo que me mataron, era mi único hijo,  pero ni así viciaron mi veredicto ¡hijos de puta! 

El juez tiembla del coraje, el dolor y la impotencia que le provocan recordar a su hijo asesinado, pero continúa su relato…

—Desgraciadamente tenían influencia y la entidad suprema los liberó… para que siguieran delinquiendo; ¡esos cabrones de derechos humanos! de quien dependerán, si hasta parecen abogangsters al servicio del crimen… 

El Juez comienza a moverse con más soltura, tal como si fuera un sacerdote en medio de su sermón y estuviera  adoctrinando al público.

—…los delincuentes cortan dedos, torturan, violan, matan pero eso sí, basta un rasguño para anulen un juicio y los dejen libres… ¡Es el proceso, es el proceso! -arremeda- ¿Qué les pasa? ¿Y la justicia qué? ¡Castiguen a quien viola el proceso pero no invaliden pruebas, no anulen el juicio!

El juez  se acerca al estrado, toma el mazo y golpea con fuerza…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO UNO.

Se ve a Lúdico muy contento brincando de un lado a otro… de repente se para y voltea al público…

—¿Siguen aquí? ¡Qué bueno! Me encanta verlos… ¿Qué creen? El otro día fui a buscar al Juez que lleva el divorcio de mis papás y me dijo que no tenía tiempo para atenderme, me sugirió paciencia porque era un juicio complicado… ¡Pinchi viejo! Prácticamente me mando a la mierda…

Se acerca a la cama y saca un sobre de entre las sabanas…

—Lo único bueno de esa visita fue que al salir, el Juez me pidió que sacara la basura, tome la bolsa y cuando la iba a amarrar me encontré un sobrecito lleno de dinero, me llamó la atención porque era igual a los sobres que usa mi mamá, lo abrí y estaba lleno de dinero, mucho dinero… volví con el juez pero me dijo que si estaba en la basura me lo quedara… y como yo soy un chico obediente…

Saca el dinero y empieza a brincar de un lado a otro echándose aire con los billetes.

—Es que es  mucho dinero, mucho… y eso que invite a todos mis amigos al pampas, al mundo pervertido, digo, divertido; y al partido de los xolos… se lo daría a mi mamá pero con su rica lesbiana lo que menos ocupa es dinero, mejor se lo daré a mi papá, digo, ya sé que suena feo pero… él sí que esta jodido…

Se tapa la boca simulando vergüenza por lo que acaba de decir…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO DOS.

Esta Amargot sentada y muy concentrada en unos documentos que yacen sobre su escritorio, de repente percibe al público y se levanta…

—Debo confesarles que intente sobornar al juez que lleva mi caso, pero el muy cabrón se hizo el digno y me salió con que él no era de esos;

Aumenta su tono de voz, prácticamente gritando…

—¡Todos son de esos! Solo que a este no le llegué al precio… ¿está mal?

Cuestiona al público…

—¡Definitivamente está mal! Pero desgraciadamente así funciona este país, pagas tu mordida o  esperas meses por tus trámites;  así que… o te adaptas o te chingas.

Le suena un mensaje de Facebook y se sienta de nuevo pero esta vez enfocada en su computadora. Lee con voz de agrado y de excitación.

—¡A ver…! ¡Mmmm…! es Gina… ¡Hola mi amor!

Teclea al tiempo que repite lo mismo que va escribiendo -salvo que se pudiera proyectar la conversación en la pared, ESTO QUEDA A CRITERIO DEL DIRECTOR-.

Gina:              Sigo en la conferencia, esta aburridísima pero no me puedo ir, si me largo se van los empleados, además que me cuesta bastante caro.

Amargot:        No te preocupes mi amor, yo también sigo en el despacho, pero ya reservé la habitación, tiene jacuzzi, es la sixty-nine nuestro número favorito.

Gina:              Ya quiero que se acabe, me urge masajear tu cuerpecito…

Amargot:        ¡Cállate! Que me pones toda cachonda… y pueden ver tus empleados…

Gina:              Claro que no, están muy metidos en la conferencia, ya saben que al que no me conteste me lo chingo.

Amargot:        ¡Hay que mala! ¿Les haces examen? 

Gina:              Por supuesto que sí, bueno, no es exactamente un examen pero si los cuestiono, al que no sepa le quito el bono de asistencia.

Amargot:        ¡Que exagerada!

Gina:              Claro que no, quiero que asistan en cuerpo y mente, por eso les quito el celular a todos… jajaja. ¡Menos a mí!

Amargot:        Bueno, es tu negocio…

Gina:              No se te hayan olvidado los juguetitos, ¡eh…!

Amargot:        Claro que no, ¿Lub de cereza?

Gina:              Del que te plazca mi reina, siempre que sea edible.

Amargot se para y se echa aire con la mano, un tanto de lo caliente que se puso y otro poco de la pena que le da que el público se entere de su íntima conversación…

—¡Hay! ¡Qué pena…! Se me olvidó que seguían aquí…

Ríe y camina de regreso a su silla con movimiento que destila sensualidad y despreocupación.

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO TRES.

Está el profesor sentado en el escritorio del salón de clase revisando trabajos…

—Que caray, ¿Cómo pueden ser tan burros? Se los he explicado cientos de veces y siguen regándola en la misma parte… ¿y así quieren ser ingenieros?
Se levanta para ir a sacar un borrador para lápiz de su portafolio, que se ubica recargado en la pared y alejado a unos metros; al hacerlo jala por accidente una pipa de mariguana que cae al suelo…la ve con sorpresa, la levanta de inmediato y la esconde tras de sí muy avergonzado…

—¡Ah caray!

Ríe nerviosamente…

—No vayan ustedes a creer que yo…

Toma algo de tiempo buscando una explicación convincente…

—Lo que pasa es que se lo quite a un alumno…

De repente se asusta y va rápidamente hacia la ventana…

—¡Señor Rector!, no sabía que andaba por acá, tenga usted muy buenas tardes…

—¿QUÉ TRAE USTED EN LA MANO?

—¿En la mano?

Pregunta con marcado nerviosismo…

—Pues… ¡un borrador de lápiz!

Le enseña el borrador.

—¡NO SE HAGA TONTO…! ¡EN LA OTRA MANO…!

—¿En la otra…? Es una…

Lenta y resignadamente confiesa y muestra la pipa al rector.

—… pipa de mariguana…

El maestro se queda escuchando la reprimenda del rector detrás de la ventana y asintiendo con la cabeza, luego contesta muy preocupado, casi rogando…

—ES USTED UN ESTÚPIDO, YA LE HABÍA ADVERTIDO SOBRE SU ADICCIÓN…

—Tiene razón señor rector, ya me la había perdonado en el antidoping pasado pero es que…

De repente se queda callado debido a que es interrumpido por el rector cuya voz no escucha el público, después continua rogando…

—MAÑANA A PRIMERA HORA LO QUIERO EN RECURSOS HUMANOS, LE RECOMIENDO SACAR SUS PERTENENCIAS Y BUSCARSE OTRO TRABAJO…

—¡No señor rector! Recuerde que estoy peleando la custodia de mi hijo, esto me haría perderlo en definitiva; le aseguro que ya no la fumo, solo conservo la pipa como un recuerdo. ¡Mire!

Vuelve a mostrar la pipa…

—Está vacía… ¡Señor rector! Señor rector…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO CUATRO.

Ludovico juega con su consola de videojuegos y empieza a dialogar pero sin dejar de jugar, el público no ve la pantalla, en un burocito al lado de su cama hay un lubricante destapado, es el mismo lubricante con el que se estaba masturbando en una de las escenas anteriores.

—Estoy jodido, mi papá se quedó sin trabajo y le dieron la custodia a mi jefa, le di el dinero del sobre para que busque donde vivir porque también se tuvo que ir de la casa, según que es mi herencia… ¡Sepa lo que es eso! 

Deja el juego, se levanta y comienza a merodear… sigue hablando con el público, sigue siendo juguetón e irreverente pero muestra una preocupación genuina, real…

—Según mi papa ya valió madre, el acta ya está firmada por el juez y no hay marcha atrás, voy a tener que aguantar a Gina en mi propia casa, en mi herencia ¡Maldita perra!

Esta última frase. Es dicha con mucha fuerza, con ira, tanta que provoca la curiosidad de su madre que va llegando acompañada de Gina, la amante por quien dejó al padre de Lúdico. El adolescente hace un gesto que deja ver que alguien lo está llamando, el público no escucha la voz de afuera -O TAL VEZ SÍ, QUEDA A CRITERIO DEL DIRECTOR-, se acerca a la puerta y dice:

—¿Qué pasó má?—¿Qué paso má?

¿CON QUIÉN HABLAS?

—No con nadie, estoy estrenando el juego que me regaló tu…

—NO ESTARÁS HABLANDO CON EL IMBÉCIL DE TU PADRE.

—No, no he hablado con mi pá…

YA DUÉRMETE, ME VOY A DESCANSAR… 

—O.K., que descanses…

Reenfoca su atención hacia el público y en forma de enfado y un tanto burlona o incrédula agrega lo siguiente:

—Ya mero va a descansar, si llegó con su pinchi vieja…

Hace un gesto como si fuera a vomitar.

—¡Perdón! Apenas lo puedo creer, mi madre revolcándose con otra mujer y en mi propia casa, mi casa… ¡Las odio, las odio! ¡Quiero a mi papá…!

Rompe en llanto y se tira boca abajo en la cama en actitud de berrinche desconsolado. Se queda ahí unos segundos y de repente le suena el teléfono… antes de contestar mira la pantalla para identificar al parlante.

—¿Quibo pinchi bodoque? ¿Qué pedo?

—PUES AQUÍ MI LUDIS, COMO YA NI NOS LLAMAS…

—Es que he estado muy deprimido, mi jefe ya se fue de la casa y todavía no se ni dónde vive, ni siquiera sé si ya encontró donde vivir…

¡ÓRALE, QUE MAL PEDO…!

—Pues sí, está bien gacho, neta que me siento pero que cuando se murió mi abue… y eso que la quería un chingo…

DEBERÍAS DE CAERLE A JUGAR, HOY TENEMOS PARTIDO, NOS HACES FALTA… HEMOS PERDIDO TRES AL HILO… FALTAN TUS GOLES

—Gracias pero la verdad es que no me siento con ánimos, busquen otro delantero, si juego ahorita nomas la voy a regar… ¡sorry!

NO HAY BRONCA, SE ENTIENDE, NI PEX… HASTA LUEGO.

—Sale pues, luego les caigo…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO TRES.

Este escenario ya no es un salón de clase sino un callejón lleno de basura, el profesor está tirado en el suelo, drogado y rodeado de botellas y botes vacíos de bebidas alcohólicas, tiene la pipa de mariguana en la mano y lamenta su desgracia…

—Soy un don nadie, todo mi conocimiento es estéril, lo que he aprendido no sirve fuera de las aulas; las matemáticas sí, por supuesto que sirven, sin ellas no habría nada, ¡hic! Ni aviones, ni internet ¡hic! Pero un pobre maestrito no las usa más que para amedrentar a sus alumnos…

Intenta levantarse pero vuelve a caer…

—En un caso como el mío es solo conocimiento estéril, y en la mayoría de los casos obsoleto, nuestras traducciones son de hace 15 años…

Ríe y finalmente logra levantarse pero solo se mantiene en pie apoyándose en la pared…

—Además, a los alumnos ni les interesa; solo vienen por el título… no aprenden nada… por eso llegan a las fabricas sabiendo menos que los obreros, haciéndoles perder millones, ¡hic! Son una vergüenza…

Busca entre los botes de cerveza tirados un poco de alcohol residual, levanta uno le toma y vuelve su atención al público…

—Dicen que si la vida te da la espalda le debes agarrar el trasero, eso hice pero me cago todo, todo… ¡Salud! ¡Hic!

Vuelve a caer al suelo y se queda ahí dormido…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO DOS.

Amargot se encuentra al teléfono, se oye alterada y preocupada; su anterior seguridad se ha esfumado…

—No Gina, no tengo idea de donde saco dinero, la cosa es que sobornó a no sé quién y mandaron nuestro caso a otra corte…

PUES HAY QUE INVESTIGAR CON QUIEN, SI ESE CABRÓN PUDO SOBORNARLOS NOSOTROS TAMBIÉN PODEMOS, POR DINERO NO TE PREOCUPES…—Gracias mi amor, sé que cuento con tu apoyo, y sí, definitivamente hay que contraatacar con un monto mayor, dudo mucho que pueda competir con tu riqueza…

TENGO JUNTA AMOR, TE LLAMO DESPUÉS…

—Sí, suerte en tu reunión, besos…

Luego de colgar se “jala los cabellos” de coraje y habla excesivamente alterada.

—¡Ese imbécil! ¿Cómo pudo conseguir dinero? Si es un muerto de hambre, no tiene trabajo… ¡Maldita sea!

Sigue moviéndose sin descanso…

—Pero se va arrepentir, a mí no me gana ese cabron, ¡voy a lograr mi objetivo así tenga que mandarlo matar…!

Se calma un poco y considera una idea…

—Gina insiste con la prueba de ADN pero no quiero hacer eso porque también quiero la casa, ¡ese pendejo no me va a ganar!

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO UNO.

Está lúdico de pie al lado de una maleta de viaje… en la habitación se perciben más juegos y equipo electrónico caro.

—¡A que no adivinan que pasó! ¿Se acuerdan que le di el dinero que me hallé a mi papá? Pues resulta que se fue al casino y lo multiplico no sé cuántas veces; si de por sí ya era una lanota… 

Continua con su relato en un tono extraño pues no está alegre del todo.

—Cuando lo corrieron del casino para evitar que la buena racha del viejo los arruinara, se fue con no se quien chingados y le pago un soborno para que reabrieran el caso en otra corte, y aunque ya estaba dictada la sentencia, en nuestro México Mágico, ¡se puede hasta lo imposible…!

Abre los brazos, ríe un poco pero no a carcajadas…

—Ahora el pleito entre mis padres está más encarnizado que nunca, ambos me quieren tener pero ya no veo que sea por amor, sino por darse en la madre, a mí ni me pelan, soy simplemente… una manzana de discordia… un objeto de su puta venganza…

Agarra su maleta y abre la puerta…

—Por eso he decido irme a la chingada de aquí, ya les hice unas cartitas y nunca más volverán a verme…

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO CUATRO.

El juez se ubica de pie a un lado del estrado cargando una caja con sus cosas y sin portar el atuendo de juez.

—No, no vayan a creer que he renunciado, ¡claro que no! Me llegó la jubilación; estos últimos dos casos fueron de los más largos de mi carrera…

Deja la cajita y camina hacia el público…

—El caso primero quedó resuelto de manera increíble, ¡nada me da más gusto que cuando las familias deciden unirse y luchar juntas…!

El juez se mueve de un lado a otro con marcada alegría, como si de su propia familia se tratara…

—… resulta que al profesor de matemáticas, que ya se había dado por vencido, le sucedió que en el basurero donde dormía lo encontró su suegra, esta abogó por él ante su hija y decidieron rehabilitarlo, recuperó su trabajo, su familia, y ahora están esperando un segundo hijo…

Aplaude, celebra y luego torna su expresión por una seriedad sepulcral, cambia su semblante de alegría por uno de lamentación…

—Desgraciadamente, el caso segundo… no tuvo la misma fortuna.

SE APAGAN LAS LUCES Y SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL SIGUIENTE ESCENARIO.

ESCENARIO DOS.

Esta Amargot en su escritorio, trabajando como de costumbre…

—Este pinchi gobierno, ya no haya que impuestos inventar…

Le suena el celular que está en su bolso colgando de la pared, se levanta y camina para contestar… se escucha una voz de hombre, que no es la del maestro de matemáticas; es una voz triste, al borde del llanto…

—¿Tú? ¿Con qué cara te atreves a llamarme? ¡Estúpido! ¡Maldito…!

Contesta Amargot muy enojada, llena de furia e ira, pero la voz del celular se mantiene en su triste y desconsolada pasividad…

—Escúchame por favor, es algo grave, se trata de nuestro hijo…

—¿De nuestro hijo? ¿qué pasó? ¿Por qué estas llorando…?

—Lúdico me mando una carta…

Inmediatamente corre a su escritorio y deja el celular sobre el mismo, con desesperación lo abre y al leerlo grita aterradoramente… se siguen escuchando los lamentos del marido a través del celular…

—No, no… hijo… no

Se tira al suelo del dolor que aquella carta le provoca…

SIN APAGAR  LAS LUCES, SE GIRA LA PLATAFORMA PARA MOSTRAR EL ESCENARIO UNO.

ESCENARIO UNO.

Se siguen escuchando los gritos de dolor emitidos por Amargot y su marido al teléfono… el cuerpo de Lúdico cuelga de una de las vigas de su recámara.

FIN

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Acerca del autor

Henryk Aguilar

-Es: Actor, Escritor, Compositor y Pianista.
-Seguir en Twitter: Twitter.com/henryk_ag

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