El código ganador

Publicado por: Dana

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Introducción:

Una joven  se encuentra mirando un cartel que hay en la entrada a una tienda junto a una amiga suya. En el cartel se puede leer que comprando tabletas de chocolate Bertín se entra en el sorteo para ganar una tablet de última generación.

Guión:

Escena 1

Ana: (indecisa mientras mira el cartel)

– Siempre he querido tener una tablet pero son tan caras que o me la regalan o me niego. Sortean unas 20.000 unidades… creo que me voy a animar a probar.

Marta:

– Claro, ¿por qué no? Vamos a comprar una paquete de 3 chocolatinas que es más barato y así podemos probar más veces.

Ana: (con el rostro iluminado por la idea)

– ¡Muy buena idea Marta! Venga vamos y lo probamos en mi casa.

Narrador:

Las dos jóvenes salen fuera de escena muy animadas, entrando en la tienda de comestibles.

Escena 2

Narrador:

Ana y Marta están una vez más en la calle, esta vez en un parque con un banco y una papelera al lado.

Ana: (algo decepcionada)

– ¡Vaya que mala suerte!

Marta:

– Bueno, lo más probable era que no las ganásemos. El chocolate estaba muy bueno. – lo dice mientras se toca la tripa.

Ana:

– Ya, pero he visto en Facebook que le ha tocado a un montón de gente. ¡Incluso a algunos les han tocado ya dos! – lo dice con los ojos muy abiertos por la indignación.

Marta:

– Y ¿qué le vamos a hacer?

Ana: (decidida)

– Pues seguir jugando, obviamente.

Marta:

– ¿Vas a gastarte más dinero en eso?

Ana:

– ¡Qué va! – se acerca más para decirte en petit comite como si fuera a hacerle una gran revelación – Hay mucha gente que toma el chocolate y tira directamente el papel sin usar el código para el sorteo.

Narrador:

Entonces Ana se levanta y se acerca a la papelera, con cuidado saca de ella un envoltorio arrugado de una de las chocolatinas. Marta mientras empieza a mirarla como si se le hubiera ido un poco la cabeza.

Marta:

– Eso es una guarrería, Ana.

Ana:

– Te lavas las manos después y listo. Además… – entonces abre su bolso y saca un puñado de envoltorios – ya he probado con todos estos y tampoco me ha tocado, pero no me han pegado nada.

Marta: (con los ojos como platos)

– Pero Ana, ¿tú te das cuenta de a lo que estás llegando ya?

Ana: (algo avergonzada)

– Sí, pero podría conseguir una tablet completamente gratis. Si no juego, no lo conseguiré, tampoco pierdo nada.

Marta:

– Solo algo de dignidad.

Ana: (orgullosa de repente)

– La dignidad no tiene nada que ver con esto.

Narrador:

Cada una mira para un lado, como clamando al cielo.

Escena 3

Narrador:

Ana y Marta han quedado de nuevo en el parque, donde el banco. Las dos se encuentran viniendo cada una por un lado del escenario. Se ve que Ana ha engordado algunos kilos debido a la ingesta de chocolatinas.

Marta: (apreciando la figura de Ana y riendo un poco)

– ¡Mujer, Ana! Pero, ¿a quién te has comido?

Ana: (se mira y asiente con resignación)

– Ya sabes, demasiado chocolate. Solo compro algunas veces, pero como los paquetes van de 3 en 3…

Marta:

– Ya veo, ya. – hace una pausa para añadir – ¿Por qué no lo dejas ya? No han aumentado tus posibilidades de ganar, sino tu trasero.

Ana: (indignada)

– Ya lo verás… Y te aseguro que cuando tenga mi tablet, no voy a dejar ni que la toques por ser tan escéptica. Quien no participa es seguro que no va a ganar.

Marta: (digna)

– Pues muy bien, de todas maneras es altamente probable que no vayas a ganar nada.

Ana: (arrepentida del giro mezquino que ha tomado la conversación)

– Venga Marta, vamos de dejar de hablar de estas cosas. Cuéntame, ¿qué tal todo?

Escena 4

Narrador:

De nuevo, han quedado Marta y Ana en el sitio de siempre. Ana llega con algo rectangular parecido a un bloc en su mano. Se saludan y se sientan.

Marta:

– ¿Qué llevas ahí?

Narrador:

Ana, algo avergonzada, le muestra el objeto. Es la tablet del anuncio con su funda de piel. Marta la coge sorprendida y la observa un rato.

Marta: (impactada)

– Pero… ¡Marta, lo has conseguido! ¡Enhorabuena!, me acabas de dar una lección.

Ana: (más avergonzada aún)

– Ya, bueno… en realidad… no me ha tocado.

Marta: (sin comprender)

– Pero, ¿entonces…? – al fin lo entiende – ¿Te la has comprado? No me lo creo, ¡pero si es carísima!

Ana: (como si le dolieran las palabras)

– Ya… lo sé… tenía unos ahorrillos por ahí..

Marta: (intenta quitarle hierro al asunto por lo lejos que han llegado las cosas)

– Entiendo…

Ana: (mirando a Marta)

– Ya sabes… Al final, no podía resistir la idea de no hacerme con una tablet gratis… y la he comprado. – mira totalmente consciente de la contradicción pero resignada.

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Escritora aficionada de literatura breve, amante de los buenos libros, el cine,la música y los animales. ¡Estudiante de arte y enamorada de la vida a cada segundo que pasa!