El ogro rojo y el regalo de la felicidad.

Publicado por: Grecia

Personajes:

Ogro rojo

Ogro Azul

Había una vez, un ogro que lo conocían en  su aldea por ser de piel roja y era un ogro que vivía en las lejanías de la región, íngrimo y solo en la ladera de una pequeña montaña. Él, era un hombre realmente alto que inspiraba miedo a primera impresión, por lo que muy pocas personas tenían trato con él, pero lo que no sabían era la gentileza que embargaba la personalidad de este hombre.

Un día, unos niños quisieron visitar su casa, una casa en la que el gigante había colgado un cartel que rezaba: No me tengan Miedo no soy peligroso. Al acercarse, el ogro quiso salir de su casa y al poner un pie fuera de la puerta, los pequeños salieron corriendo.

Ogro: ¡Soy muy infeliz!, todos me ven como un monstruo y lo único que quiero es tener amigos.

Del otro lado, vivía un ogro azul y al verlo afligido, preguntó:

Ogro azul: ¿Qué te sucede amigo? Tienes cara de estar triste

Ogro: La verdad es que sí, estoy triste y desconsolado, porque ya no consigo la forma de hacer que la gente de esta aldea me deje de tener miedo, pues no saben que no le hago daño a nadie. Quisiera hasta jugar con ellos pero sé que no me dejarían…

Ogro azul: Tranquilo ya se cómo ayudarte, tengo un plan ¿qué te parece si me voy al pueblo y empiezo a verme como un ogro malo, después tu llegas como el salvador, hacemos como si peleáramos para que tu triunfes y todos sepan que solo quieres defenderlos?

Ogro: No, ni hablar, yo no quiero pegarte.

Ogro azul: Tranquilo, esto será por una buena causa, además será solo teatro, tu solo te harás ver como el salvador del pueblo.

El ogro rojo, no había quedado muy convencido pero con todo y ello, quiso hacer la prueba. Hicieron lo acordado y toda la gente empezó a correr despavorida mientras ellos peleaban y el ogro rojo fingía ser el salvador de todos.

Ogro: Vete de aquí ogro azul, no volverás a hacerle daño a la gente de la aldea, si no te las verás conmigo nuevamente.

Ogro azul: No me pegues más, ya no volveré más, te lo prometo.

Minutos después, la plaza se llenó de gente y empezaron a aplaudir al ogro rojo, convirtiéndose así en un héroe.

A partir de ese día, el ogro rojo fue considerado el ciudadano ejemplar de toda la aldea, el único que podía proteger a toda la comunidad de cualquier extraño, así como lo hizo con quien era el malhechor para los pueblerinos, el ogro azul.

Al ver esto, el ogro rojo quiso darle las gracias al ogro azul por lo que había logrado y al buscarlo en su casa, ya no estaba. Había dejado una nota: Amigo ogro rojo, sé que vendrás a darme las gracias pero si vuelvo, todos empezarán a tenerte miedo de nuevo, decidí irme a otro lugar para que disfrutes tu felicidad.

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