El secreto en el baúl

Publicado por: Dana

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En esta obra de teatro corta los protagonistas son Pato y Erizo, dos hermanos que duermen en la misma habitación. Pato se encuentra solo en la habitación, manipulando unos papeles de colores envolviendo una caja de aspecto misterioso cerca de un baúl muy emocionado, de espadas al público. De repente, entra Erizo al escenario por delante, sin ver lo que está haciendo Pato exactamente.

Erizo: (intrigado)

– Hola hermano… Pero, ¿qué estas haciendo con eso? ¡Enséñamelo!

Narrador:

Erizo se abalanza sobre Pato para ver de qué se trata. Pero Pato se apresura a guardar lo que estaba manipulando en el baúl, echa la llave y se la guarda en el bolsillo, ante la impotencia de Erizo.

Pato: (circunspecto y a la defensiva)

– Lo siento hermano, pero no puedes verlo, es cosa mía.

Erizo: (entrecierra los ojos con desconfianza)

– ¿Acaso Mamá te ha comprado algún juguete y no quieres compartirlo?

Pato: (un poco ofendido)

– No digas tonterías Pato, siempre hemos compartido todos nuestros juguetes.

Erizo:

– Por eso creo que debe de ser un juguete especial, algo que no quieres compartir conmigo.

Pato: (cada vez más enfadado)

– Pero, ¡cómo puedes decir eso! No es justo, y no te voy a enseñar lo que hay en el baúl, así que ya te puedes ir olvidando.

Narrador:

Pato deja la habitación serio y a paso vivo por el enfado llevándose consigo la llave y deja a Erizo solo. Nada más salir su hermano, Erizo se dedica a inspeccionar minuciosamente el baúl, buscando una manera de abrirlo. Mientras se encuentra haciendo esto, Pato entra de repente y Erizo de sienta deprisa sobre él pretendiendo ser casual.

Pato: (mirando a Erizo fría y fijamente)

– ¿Qué estás haciendo? No estarás intentando abrir el baúl, ¿verdad…?

Erizo: (con fingido desinterés)

– Por si no lo sabías, ya no me interesa en absoluto lo que sea que escondes ahí. Seguro que no me lo quieres enseñar porque es algo que te avergüenza y no quieres que me ría de ti.

Pato: (resopla con hastío)

– Erizo, no tienes remedio, a veces me pregunto cómo es que somos hermanos.

Narrador:

Pato se va de la estancia de nuevo, algo decepcionado y herido. En cuanto sale, Erizo continúa con sus pesquisas fabrilmente. Como no encuentra ningún mecanismo que abra el baúl, se sienta a pensar qué es lo que puede hacer mientras mira alrededor de la habitación. Tras unos segundos se anima, se le ha ocurrido una idea.

Buscando entre las estanterías y demás cajones de la habitación, va sacando artilugios y juguetes cada vez más extraños, tirándolos detrás de sí para descartarlos. Encuentra por fin un objeto alargado con el que hacer palanca.

De nuevo, Pato entra de repente y Erizo suelta inmediatamente lo que tiene en la mano. Pato observa el desastre de objetos por el suelo mientras mueve la cabeza.

Pato: (con tono frío y distante)

–  Menuda has liado.

(Coge un libro y se va hacia la puerta)

– Como no lo recojas todo después, se lo diré a Mamá.- dice antes de cerrar la puerta tras de sí.

Narrador: 

Erizo ha permanecido callado e ignora a su hermano y vuelve a su búsqueda. Está demasiado concentrado en su objetivo como para que le moleste. Sin más tardar se pone a intentar abrir el baúl con la palanca. Lo intenta de muchas maneras distintas, descansa un poco, lo vuelve a intentar, se da un golpe, sigue con ello… y por fin consigue romper la cerradura y abrirlo.

Erizo:

– !Ajá! ¡Por fin! – mientras hace un breve baile de victoria y sonríe con maldad.

Narrador:

En seguida, saca aquello que Pato había guardado. Poco a poco va quitando los papeles de colores que envuelven la caja. Mientras observa la caja ve algo escrito.

Erizo: (extrañado)

– Aquí pone “Erizo”, ¿acaso es algo mío?

Narrador:

Erizo abre la caja lentamente y extrae una botella de esas que llevan un barco dentro, la observa con admiración y la deja a un lado. Entonces descubre una nota que hay en el fondo de la caja, que al darle la vuelta a la misma ha caído al suelo.

Erizo: (lee la carta)

– “Para mi hermano Erizo, por su décimo cumpleaños” – en seguida se le cambia la cara, al darse cuenta de que se ha comportado mal. – Oh, soy tonto, tonto, ¡tonto!

Narrador:

Pato entra en la estancia y coge a Erizo con las manos en la masa. Erizo se pega un susto y se da la vuelta con expresión de culpabilidad. Entonces Pato, furioso, se aproxima a Erizo como para pegarle y Erizo se encoge, pero se arrepiente en el último momento, recoge del suelo la cerradura rota y se dirige de nuevo a la puerta para irse.

Erizo: (arrepentido)

– Pato, perdóname por favor. Yo pensaba… creía que tú… – se queda callado, sin palabras.

Narrador:

Pato había permanecido de espaldas a Erizo y apretando en su mano la cerradura, quieto mientras Erizo hablaba. Cuando acaba vuelve a dirigirse a la puerta.

Erizo: (alarga la mano hacia Pato y le pone la mano sobre el hombro)

– Pato escucha, hermano. He sido un tonto, debí respetar tu intimidad y no ser tan malpensado. He aprendido la lección y nunca volverá a pasar. Te lo prometo.- las palabras de Erizo suenan sinceras y de verdadero arrepentimiento.

Pato: (se relaja y su rostro comienza a sonreír un poco)

– Ya ves que has malogrado mi baúl, lo vas a tener que arreglar zoquete – afirma mientras le da un golpe flojo, perdonando a su hermano. – Ven, vamos a jugar con tu regalo, ya que lo has abierto antes de tiempo.

Narrador:

Ambos hermanos hacen las paces dándose la mano y se ponen a jugar animadamente.

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Escritora aficionada de literatura breve, amante de los buenos libros, el cine,la música y los animales. ¡Estudiante de arte y enamorada de la vida a cada segundo que pasa!