HERIDAS que dolerán siempre

Publicado por: Un Fan del Blog

Enviado por: Guillermo Gallego

Hay palabras que duelen,
palabras que lastiman,
palabras que hieren nuestros sentimientos,
palabras que suenan y rompen el corazón.
y hay palabras que hieren con su silencio
palabras que con su ausencia
cavan heridas tan hondas,
que quizá nunca podamos cerrar.
Heridas que dolerán siempre

SINOPSIS: Vange es una adolescente que no encuentra, a su parecer, el apoyo de sus padres para consigo. Ella siente que quienes debieran acompañarla en sus emprendimientos y en su adolescencia, están ausentes y no se interesan en sus cosas, por ejemplo su vocación por el canto. Una situación que se desata de improviso, hace que todo cambie en su vida, y tal vez le haga ver que las cosas no son exactamente como ella las veía. HERIDAS, deja en claro que a veces hace falta un revés de la vida, para darnos cuenta que aquello que tanto necesitamos lo tenemos muy cerca, y sobre todo una clara muestra del valor de la palabra, aquellas que a veces nos cuesta tanto decir.

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LOS PERSONAJES

VANGE (15 años)

MILLA  (16 años)

PILI  (15 años – amiga de Vange)

MANU  (17 años – novio de Vange)

ELE  (16 años – hermana de Vange)

PRIMER ACTO

Vange está sola en la escena, sentada de costado en un banco.

VANGE:

No estoy sola en el mundo

Aunque es como si lo estuviera.

Son muchos los que me quieren

Aunque parece que nadie lo hiciera.

Me rodea un mundo de colores

Perdidos o escondidos en la niebla.

El polvo que han esparcido en mis ojos

Tantas veces me ciega y me ciega.

Ese puñal de letras,

Me duele en las venas

Lastima mi corazón,

Desgarra mi alma

Y tan solo por segundos

Me desangra y me desangra

Ojalá fuera un sueño

Esto que hoy a mí me pasa

Ojalá no existieran

Aquellos que me odian

Y sus puñales clavan

Ya me han abandonado

Pero eso no les basta.

(Apoya su cabeza en sus piernas y se duerme. La escena se ilumina como si amaneciera. MILLA, entra muy lentamente en escena, y ve a Vange. Después de observarla un momento.)

MILLA: (tocándola) Eh, despertate.

VANGE: (Reaccionando) Eh?, ay, me dormí.

MILLA: Si, me di cuenta. Son las 6 de la mañana.

VANGE: Las seis!

MILLA: Si, las seis. Cuanto hace que estás acá?

VANGE: Un rato largo.

MILLA: Qué pasó? Te emborrachaste?

VANGE: No, no. Nunca tomo alcohol!

MILLA: Claro, me imagino. Te habrás dado con algo.

VANGE: Que pensas? Que me drogué? No. Jamás lo hice. Por desgracia. A lo mejor me haría bien.

MILLA: Tan grave es…?

VANGE: Para mi si.

MILLA: Nena, tenés mas o menos mi edad. Que puede ser tan grave.

VANGE: Tampoco tengo que contarte mi vida, no?

MILLA: Más vale que no. Pero a lo mejor puedo ayudarte…

VANGE: Si fuera tan fácil, ya lo hubiera solucionado, algún amigo tengo para contarle mis problemas.

MILLA: Está bien. No me cuentes nada. Al fin y al cabo es tu problema, no el mío. Pensé que podía darte una mano, pero parece que la niña se las arregla sola. (Se sienta )

(Vange queda pensativa por un instante)

VANGE: Si yo te contara que mi problema es con alguien de mi familia, de que manera podrías ayudarme?

MILLA: No lo sé? Pero como todo problema tiene solución…, quién sabe? A lo mejor te podría ayudar.

VANGE: No creo.

MILLA: está bien…

VANGE: Perdoname, pero no puedo contarte a vos mis cosas. No te conozco. Además no le cuento a nadie.

MILLA: No hay problema. (pausa) Y… puedo preguntarte porqué estás acá?

VANGE: Por nada, me senté y me dormí.

MILLA: Vivís cerca?

VANGE: Si.

MILLA: Ah. Querés que te acompañe a tu casa?

VANGE: Ni loca.

MILLA: Eh, che! No te voy a hacer nada.

VANGE: No, no es por eso. Es que a mi casa no voy ni en pedo.

MILLA: Ah, por ahí viene la cosa.

VANGE: Si, no quiero ir a mi casa, al menos por ahora.

MILLA: Se van a preocupar.

VANGE: Ja, ja, ja. Ni cuenta se van a dar que no estoy.

MILLA: Ah, bueno. No será para tanto.

VANGE: Mas vale. A quién carajo le va a importar si estoy o no estoy.

MILLA: Y… a tus viejos.

VANGE: Ni ahí. Ni bola.

MILLA: Eso es lo que vos crees.

VANGE: Y vos que sabés?

MILLA: No sé, pero ustedes, las minas, se piensan que los viejos no se preocupan por ustedes, y en realidad es que son ustedes las que no se dan cuenta.

VANGE: No es mi caso.

MILLA: Cierto

VANGE: Cierto que…?

MILLA: Cierto… que vos sos especial… siempre te arreglás sola.

(Aparece Pili)

PILI: Vange! Nena, una hora buscándote. Te perdi el rastro. Al final pensé que te habías ido a tu casa. (se da cuenta de la presencia de Milla) Hola.

MILLA: Hola

VANGE: El es…

MILLA: Milla

PILI: Yo soy Pili. Che, Vange, vamos? Te acompaño a tu casa…

VANGE: No, me quedo.

PILI: Qué? Es re tarde. Que vas a hacer acá?

VANGE: Nada. Pero no tengo ganas de caminar, me quedo acá un rato, después me voy.

PILI: (Se sienta al lado) Tu hermana te va a estar buscando.

VANGE: Y, bueno.

PILI: (Observando a Milla) De verdad, estás bien?

VANGE: Si, Pili. Estoy bien.

MILLA: Yo le pregunte si se sentía bien, porque la vi sentada desde hace un rato acá, pero ella dice que no pasa nada. (pausa) Aunque a mi me parece que algún problemita tiene esa cabecita. (le toca la cabeza a Vange)

VANGE: Porqué, siempre tengo que contarle al mundo todo lo que me pasa?!

PILI: Ay, nena, yo no soy todo el mundo soy tu amiga, creo, no? Pero esta bien si te pasa algo y no lo querés contar, allá vos.

VANGE: Está bien, les voy a contar algo. Pero, ojito eh! Nadie más que ustedes tiene que saberlo. Ni siquiera mi hermana. (Sentenciando a Pili) Y mucho menos Manu.

PILI: Manu estaba re preocupado porque no te vió en el Pub.

VANGE: No tenía ganas de verlo. Y si lo veía el iba a sentirse mal conmigo, así que preferí no verlo.

MILLA: Mujeres, mujeres. Siempre creen que los problemas los pueden solucionar solas. No se dan cuenta que también podemos ayudarlas?

PILI: No te conozco, pero, ustedes siempre se toman nuestros problemas para la joda. Se creen que los kilombos nos los inventamos nosotras.

MILLA: No es tan así. Tengo amigas que comparten sus problemas conmigo.

VANGE: Un ser especial en la faz de la tierra! Ese sos vos…?

MILLA: Si.

PILI: Bueno, me vas a contar o no?

MILLA: Nos vas a contar!

VANGE: Si. Bueno en realidad, a lo mejor a ustedes les parece una tontería pero para mí es importante.

PILI: Dale

MILLA: Dejala que hable.

VANGE: No quiero vivir más en mi casa.

PILI: Ah, yo tampoco en la mía

MILLA: Eh? Ah, bueno. Y se puede saber porqué?

VANGE: Porque, con mi vieja me llevo como la mierda.

PILI: Bueno, Vange, yo también me peleo a cada rato con mi vieja. Pero no da para tanto.

VANGE: No, Pili, pero en mi casa es distinto. No me banco más muchas cosas. A lo mejor vos no sabés pero es re jodido vivir así.

MILLA: Vivir así? Como?

VANGE: No quiero contarles otras cosas. Pero de verdad me quiero ir sola.

PILI: Vange, adónde vas a ir? Para mí no es tan fácil.

VANGE: Ya sé que no es fácil. Porqué te pensás que no me animo. Si fuera fácil, hace rato que me hubiera ido.

PILI: Nena, tenés 15 años! Es imposible vivir sola a los quince.

VANGE: Ya lo sé.

MILLA: Parece que te agarró fuerte.

VANGE: Quiero irme y no quiero irme.

MILLA: Ah, claro… se entiende.

PILI: Nene, no te das cuenta que quisiera irse pero no sabe que hacer. Vange, para mi tenés que hablar con tu vieja y charlar un rato largo, y decirle todo lo que te pasa.

VANGE: Ni siquiera me escucha. Ella está en la suya y de mi vida ni idea. Lo único que le preocupa es como me va en el colegio, del resto ni se le cruza por la cabeza ponerse a charlar.

PILI: Y qué mejor, querida, si no se mete en tu vida no sé cual es la historia, hacé la tuya vos también.

MILLA: Más vale.

VANGE: Te das cuenta porqué no quiero contar mis cosas, para mí es horrible que mi vieja no sepa mi vida, y ni siquiera se interese en preguntarme. A mí me pasan cosas, yo tengo sentimientos también, ella ni siquiera sabe de mi relación con Manu. Jamás se le ocurrió preguntarme si me gusta algún chico, nada, jamás en su vida.

MILLA: Y, porqué no intentas contarselo vos?

PILI: Claro Vange. Alguna vez se lo contaste?

VANGE: Si no le importa. Si le importara me hubiera preguntado. Es más, ni siquiera sabe que música me gusta.

MILLA: Bueno, eso no es tan importante.

VANGE: Para mi si.

PILI: Me parece que te estas tomando todo a la tremenda.

VANGE: Puede ser…

(Entra en escena Manu)

MANU: Hola…

PILI: Hola, Manu

VANGE: Hola

MILLA: Hola

(Manu, le da un beso a Vange, y se sienta a su lado)

MANU: ¿Que haces acá?

VANGE: Nada.

MILLA: Bueno, chicos, yo los dejo, me rajo a dormir. Chau.

VANGE: Chau, y gracias…

MILLA: (Yéndose) … de nada, nena. Solucioná tus cosas.

PILI: Chau.

MANU: Quién es?

VANGE: Milla, lo conocí recién. Me quedé dormida acá y me despertó.

MANU: Y que cosas tenés que solucionar?

VANGE: Ninguna.

MANU: Y porqué dijo “Solucioná tus cosas”?

VANGE: Ay, Manu, que se yo!

PILI: Vange, yo me voy, es re tarde. No querés ir a tu casa?

VANGE: No, Pili, andá. Nos vemos a la tarde, Si?

PILI: Está bien. Chau (se saludan) Chau Manu.

MANU: Chau, Pili.

Pausa

MANU: Estás mal ?

VANGE: Mas o menos.

MANU: Ya sé, vamos a caminar y me contás.

VANGE: No, Manu, no tengo ganas de caminar.

MANU: Bueno, y de que tenés ganas? Querés que te acompañe a tu casa?

VANGE: (Lo mira) No, dentro de un rato.

MANU: Vange, te puedo hacer una pregunta? Pero decime que me vas a responder con sinceridad.

VANGE: Si, dale.

Pausa

MANU: Ya no me querés, verdad? Me parece que ya no tenés ganas de estar conmigo.

VANGE: No, tonto, como no te voy a querer.

MANU: Y porqué hoy no quisiste verme?

VANGE: En realidad, no es que no quería verte, pero quería estar sola. Me sentí con ganas de estar absolutamente sola, y pensar muchas cosas.

MANU: Puedo saber que cosas?

VANGE: Bueno, está bien. Lo que pasa es que con mi vieja vengo discutiendo todos los días, y me siento para el culo. Siento que no me da ni cinco de bolas, parece que en mi casa a nadie le importara nada de mí.

MANU: No creo que sea para tanto.

VANGE: Manu, vos sabés muy bien que estoy estudiando canto, y que si Dios quiere puedo llegar a cantar muy pronto en el Pub.

MANU: Si.

VANGE: Bueno, viste? En mi casa nadie sabe un carajo. Quise contarle a mi vieja pero no tenía tiempo para escucharme. La única que me da un poco de bola es Ele, pero mis viejos, ni ahí.

MANU: Querés que hablemos los dos con ellos?

VANGE: No, Manu. No quiero involucrarte en estas cosas. Demasiado me bancas.

Pausa

MANU: No tenés ganas de cantarme algo?

VANGE: Ahora?

MANU: Porqué no?

VANGE: No sé.

MANU: Dale…

VANGE: Bueno

Vange le canta al tiempo que lo acaricia, y si la interpretación de la actriz lo permite, se envuelven en el tema junto con Manu.

VANGE: Terminé

MANU: (Abrazándola) Es hermoso. Además cantas divino. Y… además… te amo tanto…

VANGE: Yo también te amo.

(Vange se sienta sobre las piernas de Manu, se funden en un abrazo. La luz baja hasta un oscuro total)

SEGUNDO ACTO

Sola en la escena está Ele, hermana de Vange. Se pasea por el lugar, pensando y con preocupación evidente. En el espacio deberá verse algún elemento o cuadro que señale que se trata de la sala de un hospital. De pronto aparece Vange, llorando.

VANGE: Que pasó con mamá?

ELE: Está bien. El doctor nos dijo que se pondrá bien.

VANGE: Pero què pasó? Es cierto que…?

ELE: (Abrazandola y rompiendo en llanto) Si, es cierto. Yo no sé porquè, pero lo hizo, con pastillas. Se tomó un montón. Justo llegó papá porque sino…

VANGE: Es mi culpa.

ELE: No Vange, no digas eso. No es cierto. Mamá hace rato que está mal.

VANGE: Es que ella está mal por mi culpa. Porque yo nunca quise hablar con ella, nunca quise escucharla. Siempre pensé que era ella quién debía escucharme a mí. Ella era la que tenía que saber de mis problemas, nunca se me ocurrió pensar que mamá tenía sus problemas y que tal vez fueran más importantes que los míos.

ELE: Vange, vos pensás que es tu culpa como yo también pensé que era la mía. Pero no es así. Sabés bien que mamá siempre tuvo problemas: con papá, con la tía, con nosotras, con todo el mundo. Ella vive su vida tan… tan así… tan envuelta en sí misma, parece como si todo le pasara por alrededor pero sin tocarla. Y sin embargo, ya ves…

VANGE: Pero, hace mucho que yo quería hablar con ella, contarle mis cosas…, mi relación con Manu… mi amor por la música… pero parecía no escucharme… era como si yo le molestara.

ELE: Tal vez todo le molestaba… no solamente vos, a lo mejor le molestaba yo, papá. El mundo entero le molestaba.

VANGE: yo fui muy egoísta, siempre pensé en mí solamente. Y ahora me doy cuenta de muchas cosas. Ahora me doy cuenta de lo mal que ella estaba.

ELE: Nosotras no podíamos saberlo. Ni siquiera papá se dio cuenta.

VANGE: Papá también parece tener su vida muy distante a las nuestras.

ELE: No será que tendremos que hablar con él? No será que quienes estamos envueltas en una nube de humo somos nosotras? Vange, probablemente somos nosotras quienes tenemos que acercarnos a ellos y contarles nuestras cosas, nuestros problemas, nuestra necesidad de que nos escuchen, nuestra necesidad de que sean ellos quienes nos ayuden.

VANGE: Y si pasa como siempre, que el ritmo de vida que llevan haga que no tengan tiempo para escucharnos?

ELE: Tendremos que obligarlos a que se sienten y nos escuchen. No te das cuenta de que papá ni siquiera sabe que a vos te gusta cantar. Como puede ser que no lo sepa. Como puede ser que ni siquiera sepa que vos te queres ir a vivir sola a los quince años.

VANGE: Y que vos no querés ser contadora como él.

ELE: Obvio, tendrá que entrarle en la cabeza que quiero ser actriz.

VANGE: Ele, tengo unas ganas de sentarme a conversar con mamá. Tengo muchas ganas de verla, tengo ganas de abrazarla mucho, y besarla mucho, y eso hace mucho tiempo que no me sucedía, creo que desde que era muy chiquita y ella me contaba cuentos para dormirme, y después me daba un beso y yo la abrazaba fuerte para que no me dejara.

ELE: Es verdad, y nos contaba la historia del sapo que se convirtió en un pedacito de carne para que los animales del bosque no lo confundieran con las hojas verdes y lo pisaran, te acordás?

VANGE: (Entusiasmada) Sí, el sapito iba a una bruja, que después volvió para ser sapo de nuevo porque el león se lo quería comer.

ELE: (Muy  sensible) Parece como si mamá hubiera dejado de ser nuestra mamá desde hace mucho tiempo, y papá nuestro papá desde que éramos chiquitas. Desde que nos llevaba a la escuela y nos miraba al cruzar la calle, y nos despedía con un beso…  Porqué los papás se olvidan que son papás y los hijos nos olvidamos que somos hijos…? si es tan lindo.

VANGE: Te acordás que papá nos contaba siempre el mismo cuentito del huevo frito.

ELE: Si (rien) y nosotras queríamos que nos lo contara cuatro o cinco veces.

VANGE: (le toma la mano a Ele, y hace el jueguito) Este chiquito fue al bosque y encontró un huevito, (la luz comienza a bajar hacia el apagón final. ) este otro fue a buscar la sal, este otro fue al bosque y trajo leña, este mas grande lo cocinó, y vino este gordito hambriento y se lo comió. (Vange y Ele se funden en un abrazo.)

Musica

APAGON  FINAL

Guillermo Gallego

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