La isla de las muñecas

Publicado por: Greg

¿De qué trata?

Julián un hombre ermitaño quien vive en la tranquilidad de su isla pero desde que una chica se ahogó el hombre asegura que cosas extrañas pasan en su casa, su sobrino Anastasio le insiste en que deje de pensar en ese tipo de cosas pero Julián sabe que hay algo más acechando en las adyacencias.

Personajes

Julián: Hombre ermitaño quien prefiere vivir solo en la tranquilidad de su isla.

Anastasio: Sobrino de Julián quien le ayuda a vender sus vegetales y hortalizas.

Teodora: Vecina de Julián quien vive en la isla más cercana.

Acto I

Julián regresaba en su canoa, había vendido las verduras que cultivaba en su isla, el disfrutaba de su tiempo a solas en su isla, un lugar paradisiaco en Xochimilco, tenía que navegar por varios anales hasta llegar a su hogar, disfrutaba de la vista, muchos árboles y animales le permitían entrar en sintonía con la naturaleza.

Anastasio: — ¡Bienvenido tío!  — Ayudo a encallar la canoa — Déjeme ayudarle —

Julián: — Gracias mijo — subió a su adorada isla — Que bueno verte, sabes hoy vendí todo, espero que mañana me vaya igual de bien —

Anastasio: — Claro que si tío, estoy seguro que así será, tío vine a invitarlo a cenar con mi vieja, quiere verte y mis hermanos también, le quieren enseñar la canoa en la que están trabajando —

Julián: — Gracias mijo, pero estoy muy cansado, será otro día que los acompañe, ahora solo me quiero recostar en mi hamaca —

Anastasio: — Bueno tío nos vemos al rato —

Anastasio se fue en su lancha, y Julián se retiró a su casita, hecha de madera por el mismo, algo su hamaca y se fue a preparar su cena, busco unas tortillas, se sirvió con unos frijoles, mole, queso y carne, era uno de sus grandes placeres, disfrutar una buena comida a la luz de una vela escuchando los sonidos de los árboles, el rio y el viento.

Julián se recostó en su hamaca a reposar la comida, pero pronto sin saber porque a su mente vinieron los recuerdos de la chica que se había ahogado cerca de su isla, era una niña joven e inocente, que se ahogó en unas circunstancias muy raras.

De pronto escucho a una mujer quejarse de dolor, un escalofríos rodeo su cuerpo, y sus vellos se erizaron, se levantó para ayudar a la joven.

Julián: — Dime ¿dónde estás? — No obtuvo respuesta — Hay alguien ahí — el viento comenzó a soplar fuerte y comenzó hacer un frio insoportable a los huesos, Julián decidió resguardarse, pensó que tal vez sería su imaginación por andar pensando en cosas tan tarde.

Acto II

Uno de los pocos pasatiempos de Julián era predicar la palabra de Jesús pero a muchos esto no les agradaba ya que no veían correcto que alguien que no era pastor estuviera predicando la palabra del señor.

Teodora: — ¡Uy pero usted señor no entiende! no es pastor para andar predicando la palabra eso es un sacrilegio —

Anastasio: — Señora Teodora para ser una fiel creyente no le queda muy bien el titulo e buena prójimo — Los presentes rieron un poco haciendo enojar a la señora quien se retiró molesta.

Julián: — Tu siempre con tus cosas mijo, eres muy cómico, ¿a donde vas al puesto?  —

Anastasio: — Si voy a chambear —

Julián: — Sobrino como pasaron la noche, ¿no les afecto el viento? —

Anastasio: — ¿Qué viento tío? — Se rasco la cabeza — todo estuvo muy normal, está usted seguro ¿será que lo soñó? —

Julián: — De pronto, ayer llegue muy cansado y me acosté a dormir de una — se despidió de su sobrino y se dispuso a regresar a su casa

Una vez en su isla se dispuso a descansar, esta vez no solo eran voces, sintió como le mecían su hamaca de manera brusca, esa noche no concilio el sueño.

Acto III

Julián se encontraba en el pueblo buscando entre el basurero, recogía toda muñeca que encontraba y la guardaba en su saco a lo lejos desde su negocio Anastasio lo vio pero no le presto mucha atención.

Al finalizar su jornada el joven fue a visitar a su tío pero fue su sorpresa ver la que la casa se había convertido en un museo del horror muñecas adornaban la casa, era una vista aterradora.

Anastasio: — ¡Tío!  —

Julián: — Aquí estoy — Llamo desde la parte trasera de la isla.

Anastasio: — ¿Que es todo esto tío? —

Julián: — ¿Las muñecas? — Se rasco su cabeza — Son para espantar a los espantos —

Anastasio: — ¿Que dice tío? — Lo miro con cara de asombro.

Julián: — Sobrino, los espantos existen, y me han estado molestando mucho, tengo que asegurarme de que no me visiten más, en estos días una sirena me quiso llevar, pero cante muy fuerte para que me dejara tranquilo —

Anastasio: — ¿Está usted bien tío?  — Se cruzó de brazos — Mire tío si necesita ayuda díganos a mi vieja o a mí, usted está muy raro, porque no se viene a pasar unos días en la casa, anda diga que sí, le hará bien hablar con otras personas —

Julián: — Descuide mijo yo estoy bien, me voy a pescar —

Anastasio: — Bueno tío, mucho cuidado, voy a ver al ganado y regreso dentro de un rato a ver si cambio de opinión —

Anastasio se fue dejando a su tío solo, como había dicho fue con su ganado, arreo a las vacas y las llevo a terrenos más seguros, al caer la tarde ya había terminado así que regreso a la casa de su tío.

Llamo a su tío pero no contesto, entro a la casa y no había rastro de él, cuando se asomó al canal vio las cosas de su tío pero no a este, cuando se acercó vio el cuerpo de su tío flotando.

La autopsia revelo que había fallecido por un infarto, pero el hecho curioso es que había muerto en el mismo lugar donde la chica de había ahogado, con la muerte de Julián la casa de las muñecas quedo sola, acumulando muñecas a través de los años pero que hoy en día aún se pueden sentir cosas extrañas.

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Publicado por: Greg

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