La llamada

Publicado por: Susan Urban

Jorge se había quedado prendado de aquella muchacha de ojos verdes con la que había intercambiado unas palabras acerca del grupo que sonaba aquella noche en el bar. Fue una conversación corta, tal vez unos diez minutos, el tiempo justo para saber que aquella chica no era una chica cualquiera. Había mostrado especial interés y atención en sus apreciaciones o eso le había parecido.

La conversación es interrumpida por la amiga de la muchacha, que la requiere para continuar con la celebración de cumpleaños de uno de los amigos del grupo que la acompañaban aquella noche, por lo que no quedó más remedio que dar paso a una despedida que más bien resultó ser una presentación.

conocerse

Jorge: (algo cortado por la interrupción inesperada de la amiga de la muchacha de la que no sabía todavía su nombre).

– Encantado- se queda dubitativo por no saber cómo dirigirse a ella.

– Claudia, mi nombre es Claudia- contesta la muchacha también algo cortada por la presencia de su amiga.

– ¡Encantado Claudia! Mi nombre es Jorge, un placer charlar contigo- acierta a decir algo incómodo ya por la situación.

– ¡Nos vemos Jorge!- sonríe la muchacha y se deja llevar por el tirón de brazos de su amiga.

Jorge no quería irse sin saber si existía la posibilidad de volver a ver a aquella chica de intensos ojos verdes, así que sin pensarlo más de la cuenta escribió su número de teléfono en una servilleta roja que sacó de uno de los servilleteros de la barra del bar y pidió al camarero que por favor lo entregará a la muchacha que señalaba precavido.

Al llegar a casa puso el móvil en la mesilla de noche y se durmió con una última imagen en su cabeza, el rostro de Claudia. A la mañana siguiente sonó el teléfono y pegó un resalto. Volvió a pasar por un cabeza la imagen de aquella muchacha que lo había dejado perplejo. Miró el teléfono y comprobó que lejos de ser un número desconocido le era más que familiar.

– Dime mamá- responde Jorge de mala gana.

– ¿Cómo qué dime mamá? ¿saliste anoche? contesta la madre de Jorge al otro lado del teléfono.

– Si mamá, salí anoche y lo último que me esperaba hoy era recibir una llamada tuya a las 10:00 de la mañana- le replica algo atolondrado todavía.

– Te recuerdo que estás ahí para estudiar Jorge y no para andar malgastando tu tiempo en fiestas, tu padre y yo no estamos pagando tus estudios para ver como echas todo por la borda- dijo la madre con un tono de precaución.

– No exageres mamá, sólo fui a escuchar un rato de música en vivo al bar de unos amigos cerca del centro de estudios- dice con un tono más cariñoso para quitarle hierro al asunto.

– Bueno Jorge, no te despistes con lo que verdaderamente es importante. Ya sabes que…

– Si mamá, ya sé para lo que estoy aquí. Ahora si me dejas me doy una ducha y comienzo a estudiar para el próximo examen.

– Está bien Jorge, ten cuidado hijo. Te quiero, te llamo en estos días a ver cómo va todo.

– Un beso mamá- responde y cuelga.

conociendose

Su mente se fue de inmediato a aquella muchacha que no sabía si había conseguido agradar. No sabía tampoco cómo le había sentado el detalle de la servilleta roja con su número de teléfono, si había sido acertado por su parte o si había sido un error por completo. Intentó sacársela de la cabeza y comenzó con sus tareas rutinarias hasta que el sonido del teléfono lo sacó de si horas más tarde.

– ¡Mamá otra vez tú! contesta después de reconocer en pantalla el número de teléfono.

– ¿Quién esperas que sea hijo? Se me olvidó decirte que tu hermano Quique pasa este fin de semana por Madrid, así que aprovecharé para enviarte con él los jersey y las chaquetas de invierno.

– Está bien, me hacen falta la verdad y veo a Quique que la última vez no me dio mucho tiempo.

– Bueno hijo, no te quito más tiempo. Un beso

– Un beso mamá- responde y cuelga.

Se para a pensar que cómo podía ser que sólo tuviera ganas de ver a la chica de ojos verdes, si ni siquiera había dado señales de vida, ni siquiera le había mandado un SMS. Ya era tarde y quizás aquella pequeña charla que mantuvieron solo fue la charla que podrían mantener dos desconocidos cualquieras. Además, no sabía absolutamente nada de aquella muchacha que parecía que se le había metido dentro, tan adentro que por un momento deja de escuchar los sonidos que provenían del exterior.

– Mamá, ¿Qué quieres ahora?- responde al teléfono que se da cuenta que suena nuevamente.

– Finalmente tuve que llamar yo, perdona por la hora.

– ¿Mamá?- responde confundido.

– Perdona, ¿me estás hablando en serio?- responden al otro lado del teléfono.

– ¿Claudia? ¿eres tú?- responde dubitativo aún.

– Si, perdona mi atrevimiento, quizás no fue buena idea poner la servilleta en tu bolsillo.

– ¿Qué servilleta?- responde mientras camina nervioso en busca del pantalón.

– La servilleta roja.

Jorge saca la servilleta del bolsillo trasero de su pantalón y lee:

¿Te llamo yo o me llamas tú?
723.748.024
Claudia

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Publicado por: Susan Urban

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