La vuelta al hogar

Publicado por: Dana

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Pedro: 

( La mente de Pedro parece vagar por acontecimientos vividos hacía mucho tiempo, aunque en realidad hace poco tiempo que había vivido muchos de ellos.)

– Todo está, sin duda vacío, pero puedo ver aún dónde estaba cada mueble y por dónde se paseaban sin cesar los enfermeros, vigilando e intentando al mismo tiempo espantar el aburrimiento.

Tulio:

( Tulio afirma sin mucho entusiasmo pero con determinación).

– Sin duda lo peor aquí fue siempre el aburrimiento. –

Pedro:

– Pero dime, Tulio. ¿Qué es lo que te trae por aquí?

(Pregunta, volviendo su mente desde lejanos pensamientos).

Tulio:

– Sinceramente, después de dar una vuelta por la calle, y eso sin ir mucho más lejos de donde nos encontramos ahora, he decidido que “el exterior” puede no estar hecho para mí.

Pedro:

– Ahora es lo único que hay para ti, y para mí.

(Su voz suena fúnebre).

Tulio:

– Lo sé, lo sé. Pero mi necesidad de encontrar un lugar que me hiciera sentir a salvo de la vorágine me ha llevado hasta aquí de nuevo. Es una casualidad que hayamos ido a parar al mismo sitio y en el mismo momento.

Pedro:

– Yo no lo llamaría así, de hecho hace poco paseando por el edificio me encontré con otro interno.

Tulio:

(Sorprendido, pero no en exceso)

– ¿De quién se trataba?

Pedro:

– Aquel que siempre estaba intentando escapar, ¿cómo lo llamábamos?.

Tulio:

– Houdini.

Pedro:

– Si, eso es.

(Pedro sacude la cabeza sin poder entender cómo ha olvidado algo así)

Alguien aparece por la puerta, Tulio y Pedro se sorprenden, pero entonces ven que no es más que Houdini.

Houdini:

(Sin mucho entusiasmo)

– Vaya, así que estamos tres.

Tulio:

– Pero, ¿por qué vuelves aquí Houdini? Tu deseo era siempre pisar la calle.

Houdini:

(Apesadumbrado)

– Sin duda lo era. Han acabado con ese deseo, ahora siento que mi vida no tiene objeto.

Pedro:

(Mientras se levanta del suelo, en el que estaba sentado)

– Veo que pensamos lo mismo Houdini, sin las barreras que nos ponían estos muros nuestro espíritu se queda tan vacío como la caja de Pandora.

No hay más conversación. Todos se marchan hacia destinos poco definidos y para nosotros, desconocidos.

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Escritora aficionada de literatura breve, amante de los buenos libros, el cine,la música y los animales. ¡Estudiante de arte y enamorada de la vida a cada segundo que pasa!