Las grandes orejas de Dumbo

Publicado por: Ainoa Rodríguez

Personajes:

– Dumbo (Protagonista): Dumbo era un elefante que nación con las orejas muy grandes. Su madre se llamaba Jumbo.
– Jumbo: Es la madre de Dumbo. Una elefanta preciosa y enorme que quería muy bien a su pequeño elefante orejón.
– Cigüeña
– Elefanta 1
– Elefanta 2
– Elefanta 3
– Chico travieso 1
– Chico travieso 2
– Director del circo

ACTO I

Personajes en escena: Dumbo, Jumbo, Cigüeña, Elefanta 1, Elefanta 2 y Elefanta 3.

El tren estaba funcionando. Dentro de él, estaban presentes todo tipo de animales que sabían muchísimos trucos para impresionar a las personas. A todas esas personas que acudían a un circo para olvidarse de aquello que había fuera, en sus vidas, su realidad.

Cigüeña cruzaba por el cielo volando, con una toalla anudada a su pico y Dumbo dentro de él. Volaba y volaba hasta que, una vez se aproximó lo suficiente al tren donde habían tantos animales, se coló por una de las ventanas.

Dentro de la parte del tren donde Cigüeña había entrado, habían muchísimos elefantes, sobretodo hembras. Estaban en primavera, por lo que todas y cada una de ellas estaban un poco entusiasmadas por la llegada de la cigüeña con ese pequeño tesoro envuelto. Ese tesoro era para una elefanta muy maja, llamada Jumbo.

– Jumbo: ¿Es para mí?

– Cigüeña: Si tú te llamas Jumbo sí, es para ti.

Todas las demás elefantas se emocionaron al saber que Jumbo iba a tener un bebé. Ella, se acercó al trozo envuelto y con su trompa, lo destapó con muchísima suavidad y cariño. El bebé elefante, tapaba su rostro con unas grandísimas orejas. Orejas que apartó Jumbo, su madre, para poder ver cómo era.

– Elefanta 1: ¡Dios mío! ¡Tiene unas orejas enormes!

Casi todas las elefantas que estaban habitando el tren, comenzaron a reírse del pobre bebé por tener las orejas demasiado grandes.

– Elefanta 2: ¡Parece un barco de vela!

– Elefanta 3: ¿Puedo tocarlas? Parecen de mentira… .

La madre del pequeño bebé, Jumbo, comenzaba a sentirse molesta por la actitud de todas las elefantas del tren. No podría creer que pudiesen ser tan bordes, que actuasen como unas crías sólo por ver algo distinto a lo común en un pequeño elefante. Definitivamente no le causaba ninguna gracia esas bromas que gastaban sin tacto alguno. Por ello, gritó furiosa sin poder evitarlo.

– Jumbo: ¡No toquéis con vuestras sucias trompas a mi bebé! ¡Tampoco quiero que os metáis con él! ¡Parad ahora mismo!

El pobre bebé, tras ver la reacción de su madre y también la actitud del resto de elefantes comenzó a llorar desconsoladamente a causa de la humillación en la que se veía obligado a enfrentarse, y que en cambio, por algo físico del cuál él no tenía culpa alguna; callaba.

Su madre Jumbo, al ver cómo lloraba el pequeño elefante bebé, se acercó a él y empezó a acariciarlo con su trompa para tranquilizarle.

– Jumbo: ¿Sabes pequeño? Tu nombre será Dumbo.

En cuánto dijo su nombre, el pequeño Dumbo se sintió arropado por su madre Jumbo. Fue tanto el cariño que sintió de ella en esos instantes, pues le estaba balanceando para relajado, que terminó inevitablemente, profundamente dormido.

ACTO II

Personajes en escena: Dumbo, Jumbo, Chico travieso 1, Chico travieso 2, Director del circo

El tren había llegado a uno de sus destinos por lo que entonces paró en su ciudad correspondiente. Todos los animales que habían dentro del tren tenían que bajar de él y ir preparando el circo, tenían que montarlo todos ellos juntos para poder trabajar más adelante con sus actos dentro de él y entretener al futuro público de personas que llegarían en cualquier momento.

Habían de todo tipo de animales; tigres, monos, camellos… y otros que no eran precisamente animales, como los payasos, pero que en cambio llegaban a actuar en muchas ocasiones peor que ellos.

Dumbo, no se separaba de su madre. Estaba feliz de estar ahí y de ver todo lo que acontecía. Todo era nuevo y tan emocionante que casi sin darse cuenta, tropezó con sus propias orejas. Eso causó que unos chicos que estaban cerca y no tenían mucha bondad, pensasen que las orejas eran de juguete.

– Chico travieso 1: ¿Has visto eso?

Chico travieso 1 y chico travieso 2 comenzaron a jugar sin piedad alguna con las orejas de Dumbo.

– Chico travieso 2: ¡Vaya! Con esas grandes orejas es imposible que la lluvia pueda mojarte!

Se reían de Dumbo a carcajadas, sin parar de lanzar burlas horribles hacia él. Desde la distancia, esas carcajadas llegaron a los oídos de Jumbo, la madre de Dumbo. Se acercó para ver qué estaba ocurriendo, y vio que la situación no era normal, tanto que se enfureció terriblemente por ver lo que le estaban haciendo a su pequeño hijo Dumbo.

 

Se llegó a cabrear tanto, que metió su trompa dentro de un cubo de madera que estaba lleno de agua y para darles un buen ejemplo por el mal que estaban causándole a su pequeño Dumbo les dio un baño de agua al chico travieso 1 y al chico travieso 2.

– Chico travieso 1: ¡Pero qué estas haciendo!

– Chico travieso 2: ¡Maldita loca! ¡Está loca!

Todos los demás animales y también algunos humanos que controlaban a todos los animales, como no sabían quién había comenzado esa situación pensaron que a Jumbo se le había ido la cabeza. Creían que era salvaje o que se había revelado hacia ellos por cualquier otra razón.

– Chico travieso 2: ¡Detenedla!

Chico travieso 2 señaló a Jumbo para que el Director del circo la cogiese a la fuerza y eso fue lo que finalmente hizo.

– Director: ¡Encerradla en el vagón!

Muchos hombres la agarraron y ataron con muchísimas fuerzas agresivamente. Dumbo no entendía nada de aquella crueldad. A Jumbo la encerraron en un vagón por culpa de Chico travieso 1 y chico travieso 2 sin que fuese su culpa. Pero todas las demás elefantes no opinaban lo mismo.

– Elefanta 1: ¡Tú no eres ningún elefante! ¡Eres malo y un monstruo!

Dumbo no era capaz de sentenciar ninguna palabra. Se alejó de allí, muy triste porque habían encerrado a su madre sin una razón entendible, o como bien decían todos ellos por sus grandes orejas.

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Publicado por: Ainoa Rodríguez

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