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LO ABSURDO DEL AMOR

Obra de teatro ambientada en la sala de un apartamento, donde se vivirán situaciones inesperadas.

SINOPSIS:

Sara es una mujer que pasa por un mal momento en su matrimonio, lo que la hace tomar ciertas decisiones, una de ellas es pedirle ayuda a su amigo Camilo.

PERSONAJES:

Sara, Camilo y Andrea.

Suena música, en el escenario está sentada Sara con una maleta al lado, Juan está de pie acicalándose frente al espejo.

JUAN: (De pie frente al espejo) Si tan solo supieras cuantas veces quise hacer lo que estás haciendo.

SARA: (Caminando a la radio) ¿Que, levantarte y apagar la música?

JUAN: (Sonrisa) No me refería a eso.

SARA: (Interrumpiendo) Si yo sé a qué te refieres, no tienes que restregarme a toda hora en la cara que hasta lo más sencillo te cuesta hacer.

JUAN: Me refiero a lo que estás haciendo Sara, eso de querer irte de aquí, porque me imagino que la maleta significa eso.

SARA: Si, pero como puedes ver aun no me he ido, no quiero que digas que me fui sin darte la oportunidad de hablarme.

JUAN: Hablarte, hablarte de que, la verdad, no sé qué quieres decir.

SARA: Es normal que no sepas de qué estoy hablando, más bien dime ¿Qué piensas hacer con todo esto?

JUAN: Con tu maleta o contigo, mira no te entiendo nada, pensé que te irías.

SARA: Pensaste mal, sabes perfectamente que es lo que menos quiero.

JUAN: Entonces, ¿Para qué estas con esa maleta?

SARA: Pensé que me dirías algo como, “no te vayas por favor”.

JUAN: Como sabes que es lo que quiero, ¿acaso estas dentro de mí?

SARA: ¿Sabes cuánto tiempo llevo queriendo que esto se arregle?

JUAN: No más Sara, nunca comprendiste lo que quería para esta relación.

SARA: No y tu si comprendiste mucho, a ver, ¿Cuándo carajo fue la última vez que me comprendiste?

JUAN: Todo lo vuelves un misterio, ¿Vas a empezar?, si no lo haces tú yo lo hago.

SARA: (Risa) ¿En serio lo harías?

JUAN: Alguien tiene que tomar la iniciativa.

SARA: (Caminando hacia la silla quedándose de pie) ¿Tú lo harás? No me digas, porque hasta donde se los huevos te los pusieron de adorno, porque intentas convencerme de que siempre tengo la culpa de todo, que soy la indiferente de la relación, o más bien ¿porque te empeñas en querer escudarte con tu “intelectualidad barata”?

JUAN: Espera Sara que eso es lo que menos me importa hacer contigo, y otra cosa, eso de los “huevos” está demás que lo digas.

SARA: No, fíjate que no, te nombro los huevos porque es lo único que has aprendido a cocinarme desde que nos casamos, ¿O se te olvida cuantas veces te curé el brazo cuando te quemaste intentando hacerme algo diferente a eso?

JUAN: ¿Y de esa manera crees que me harás reflexionar?

SARA: La reflexión no debería salir de una persona a la que no le has dado la importancia.

JUAN: Eres mala, aunque sé que en el fondo, muy en el fondo escondes algo bueno (Risas).

SARA: (Aun de pie) ¡Oye! Muchas gracias por lo poco que me corresponde, es más ¿Sabes qué? Me sentaré a escuchar un poco más de tu diálogo mañanero.

JUAN: Tu como siempre tan sarcástica.

SARA: Y tu como siempre tan igualito a mi suegro, que por cierto nunca pude conocer.

JUAN: Oye, mi papá no tiene nada que ver en esto, es más por lo menos yo tuve papá.

SARA: Y yo por lo menos tuve una madre que no me jodió la vida mientras crecía, yo fui criada por una madre que tuvo pantalones para sacarnos adelante sin la ayuda de un padre, tanto así que se dio el lujo de quedarse sola, y no por falta de hombres, sino por falta de huevos en los hombres.

JUAN: ¿Tú no te cansas de ser tan…….?  

SARA: Y tú por fin te estás dando cuenta que no soy tan mierda, ¿cierto?

JUAN: (Mirándola) Siempre con las malas palabras, créeme Sara que eso a cualquier hombre le fastidia, incluso hasta el portero del edificio, que por cierto me ha contado en varias ocasiones que cuando bajas con tus amigas a acompañarlas hasta el lobby, sales con un sinfín de malas palabras arrabaleras como haciéndote notar.

SARA: Bueno, no sabía que eran tan buenos amigos tú y el portero, López o Mesa, bueno no sé cuál de los dos morbosos de mierda es el chismoso pendejo y confianzudo que solo espera que yo medio voltee de despedir a mis amigas para querer comérselas.

JUAN: Bueno pero es problema de él si quiere comérselas, tal vez alguna de tus amigas le ha dado motivos para verlas de la forma como las mira.

SARA: Quien carajo te crees para decir esa clase de cosas, ¿o es que conoces muy bien a mis amigas para decir eso? O tal vez me equivoco y las conoces muy bien.

JUAN: No sé de qué estás hablando, mejor me callo y sigo con lo mío.

SARA: Eso, sigue obviando todo lo que te digo, es para lo único que sirves, además de hablar mierda y hacerte el desentendido, quien te ve con esa cara bonita de mosquito muerto.   

JUAN: Ya por favor, no más, aburres a cualquiera.

SARA: (Lo mira fijamente con ganas de matarlo)

JUAN: Espera Sara no es para que me mires así, sabes que me estas agotando.

SARA: (Acercándose un poco a Juan) Así como tú a mí, me agotó tu frialdad e indiferencia, cuanto tiempo llevo pidiéndote que tengamos otro perro, en vez de tener un bebé.

JUAN: (Mirándose al espejo) Ya sabía que este sermón tenía un objetivo, hablar de pendejadas, sabes que eso no va a pasar.

SARA: (Interrumpiéndolo) Pues sabes que tampoco va a pasar eso de parir y tener un hijo, para qué carajo quieres verme embarazada (se acerca un poco mas) ¿acaso quieres verme gorda, melancólica, vomitando y con estrías?

JUAN: Sabes que no Sara, si te cuidas durante el embarazo no tendrás todo eso que dices.

SARA: Siempre con tu poder de convencimiento, porque me haces esto, sabes que no estoy preparada aún, tener un hijo es una gran responsabilidad.

JUAN: (Acercándose a Sara) No mi amor no digas eso, no lo veas así tan malo, mira que la idea es tener un motivo más para trabajar, imagínate salir tú, yo y el bebé.

SARA: No Juan, por favor mejor hablemos de otra cosa.

JUAN: De que Sara, ¿de que no quieres repetir la misma historia de tu mamá por el miedo que te deje con tu hijo?

SARA: (Interrumpiéndolo) Pues no y punto Juan, ya te lo dije sabes que no estoy preparada y fue algo que habíamos hablado antes de casarnos.

JUAN: (Alejándose y tomando un vaso de agua y un libro de la otra silla) Ay Sara mi amor, no te das cuenta que eres mujer………

SARA: ¿Y qué pasa con eso?

JUAN: Que solo naciste para eso, para ser mamá.

SARA: Eres un manipulador de lo peor.

JUAN: No lo tomes a mal Sara, eres la mujer que cualquier hombre quisiera tener, bonita, profesional, buen sueldo, sucia en la cama y hasta buena cocinera.

SARA: Lástima no poder decir lo mismo y quedarme corta.

JUAN: (Revisando su celular) mmmm..

SARA: (Suspirando) No juan, no solo nací para traer hijos, sino que también nací para amar y ser amada, en este caso amarte demasiado, compartir y vivir contigo una vida de pareja en donde podamos conocernos más, luchar juntos y tener la total libertad de decidir cuándo ser mamá, porque aunque no lo creas he leído mucho del tema, y además también deseo poder arreglar nuestra relación, que aunque hallamos caído en la maldita monotonía, la cual nos confunde y no sabemos si queremos llegar o irnos, dormir o despertar………..quiero amarte.

JUAN: (Mirándola, aplaudiendo y riéndose) Sara mi amor que lindo mini monólogo el que acabas de regalarme, créeme que no pensé que tenías ese talento para el arte dramático……….

SARA: En serio crees que es un monólogo, como puedes decirme eso Juan, ¿Sabes cuánto tiempo llevo queriéndote decir todo esto?

JUAN: Ay ya Sara! come mierda.

SARA: (Sorprendida) Pues fíjate HOY NO QUIERO COMERTE.

JUAN: Óyeme cómo has aprendido de tus amigas, las Pu….dientes amigas que tienes.

SARA: Ya sabía que tocarías nuevamente el tema de mis amigas.

JUAN: Las nombro porque sé que te gusta ser como ellas.

SARA: Hablas de Andrea en especial, ¿La que te tiraste aquí en nuestro apartamento, en nuestra cocina el día que vino a visitarme en mi post operatorio?

JUAN: (Sorprendido) ¿Tu como sabes eso?

SARA: Ahora si te importa, ¿Que creíste, que no me di cuenta de ese agotamiento con el que llegaste cuando me trajiste el vaso de agua?

JUAN: ¿Sara por favor que tiene que ver eso en estos momentos?

SARA: O del maldito condón que encontré en la caneca de la basura.

JUAN: (Acercándose) Amor perdóname.

SARA: Que te perdone, estás loco Juan, eres un puto enfermo sexual, que aun sabiendo que es mi amiga, te la comiste aquí en nuestro apartamento.

JUAN: Querrás decir mi apartamento, te recuerdo que este apartamento lo compré.

SARA: No pues gracias por sacarme en cara que es solo tuyo, ¿acaso eso te da derecho  de hacer en tu apto lo que quieres?

JUAN: Ay mira no más, además me sorprende que aun sigas teniendo de amiga a Andrea a pesar de saber lo que ella me hizo.

SARA: ¿Me hizo?

JUAN: Si, así como escuchas, me hizo, porque aquí donde tú me ves yo me resistí, y ella insistió muchas veces, y bueno ya sabes el desenlace de la historia, por eso te digo ¿para que la sigues teniendo de amiga?

SARA: Será porque tal vez no he tenido los suficientes ovarios para decirle lo puta que es, porque aunque no lo creas aun la quiero como una hermana (casi llorando) ella fue la única que me defendió en el colegio de todo el bulling que me hacían las demás, fue la única que me comprendió cuando mi primer novio me rompió el corazón.

JUAN: Que bueno enterarme de que tu primer novio te rompió el corazón, será porque no le diste nada a cambio por todo el tiempo que tuvo que pasar a tu lado.

SARA: Que sabes tú de eso, si ni siquiera te lo he contado

JUAN: Lo sé porque llegaste virgen al matrimonio, y estoy seguro que te dejo por eso.

SARA: Si Juan, fue por eso, y lo hice porque siempre soñé llegar virgen al matrimonio, ¿no te diste cuenta que hasta lo más preciado de una mujer YO te lo entregue?

JUAN: Claro que me di cuenta, sino hubieras sido virgen tal vez no estaría contigo.

SARA: Maldito machista.

JUAN: Y tu una mujer que vive solo del pasado, ya ese tema de Andrea deberíamos acabarlo que me tiene harto, ¿Además que tiene que ver todo eso?

SARA: Tiene mucho que ver, como crees que me siento cada vez que voy al club y me miran como una estúpida más, o escucho por los pasillos como la gente murmura de como utilizaste el libro de Kamasutra que yo te regale el día de tu cumpleaños, dizque para ponerlo en práctica conmigo, y lo terminaste usando con Andrea.

JUAN: Lo siento Sara perdóname, en serio no pensé que sabias todo eso.

SARA: ¿Lo sientes? ¿En dónde lo sientes? ¿En tu pene o en tu corazón cada vez que me haces el amor y piensas en ella?  No me subestimes Juan, no sabes de lo que soy capaz.

JUAN: Ay! no más con eso Sara, lo siento, Andrea tira mejor que tú, y ya era hora de que te enteraras también de eso.

SARA: (Tirándole la maleta) Imbécil amor de mierda, porque me sigues hiriendo de esta manera.

JUAN: Porque naciste para eso Sara, se te olvidaba (risas)

SARA: (Se acerca y le pega una cachetada) Eres increíble Juan, cuantas veces más me vas a seguir humillando con tus palabras, es que no te parece suficiente con haber matado mi amor, mi autoestima y hasta Lupe, mi perra que traje como mucho amor a esta relación cuando nos casamos, creíste que no me iba a enterar que la mataste, que porque eras alérgico a los animales, y en realidad eres un maldito manipulador que solo se jacta de sus triunfos y de “felicidad vacía”.

JUAN: (Sorprendido) No sé qué decirte Sara.

SARA: (Alejándose en crescendo) Que mierda vas a decirme, si ni siquiera eso puedes hacer, tú y tú bendita crianza! te mataron en vida y no te permitieron tener más sensibilidad por la gente que te ama.

JUAN: (Con voz entrecortada) Perdóname Sara en serio, sé que me pasé, pero quiero que sepas que no quise herir tus sentimientos, yo solo quería ayudarte (sobándose y sentándose en la silla).

SARA: (Acercándose) Ayudar en destruirme más, para luego venir como si nada.

JUAN: Cálmate por favor.

SARA: Que mierda quieres que me calme, no ves que  mataste todo de mi (arrebatándole el vaso) dame esa mierda (toma) es justo todo esto Juan, ¿que ni siquiera yéndome y diciéndote todo esto das tu maldito brazo a torcer?

CAMILO: (Camilo deja de interpretar a Juan) Ya Sara por favor que soy yo tu amigo Camilo.

SARA Y CAMILO: (Quedan congelados)

VOZ EN OFF: No solo es arrepentirse y ya, arrepentirse de manera genuina es lo que nos da la oportunidad de reconocer nuestros errores y no volver hacerlo.  Mientras, destruimos con palabras ofensivas a esa persona que muere lentamente y descubre que tal vez cree que sirve solo para eso, y es por eso que la vida es más dura de lo que imaginamos, sabiendo que luchamos sin ningún segundo de descanso, pero en mi caso ha sido todavía mucho peor, echándolo todo por tierra por culpa de mi error. Me arrepiento de haberte perdido vida mía, fruto de la torpeza y de la desidia, sin haber aprendido realmente a valorarte, como tantas veces tú trataste de recordarme lo importante que eres para mí y sé que tardaré en recuperarte, pero lo haré.

SARA: (Acercándose a Camilo) Discúlpame Cami.

CAMILO: Por Dios Sara que te pasó, estabas fuera de ti.

SARA: Perdóname Camilo, lo siento mucho, solo sentí la necesidad de desahogarme, no sabes cuánto tiempo llevo pensando cómo hacer para decirle todo esto a Juan (llorando)

CAMILO: (Acercándose) Tranquila amiga yo te entiendo.

SARA: (Soltándose) ¿Te pegué muy duro?

CAMILO: Claro que sí, me moviste hasta los sentimientos que ya había perdido.

SARA: Me hiciste recordar cómo me habla Juan, es más, jamás había sentido tantas ganas de divorciarme de él como hoy.

CAMILO: Ya veo que estas muy decidida, lo pude notar en tu mirada y con tu cachetada.

SARA: Perdóname amigo, en serio, para mí no es fácil tener que recurrir a ti para tomar mis decisiones (levantándose) no ha sido fácil Camilo, Juan me ha maltratado psicológicamente por mucho tiempo.

CAMILO: Ya amiga tranquila.

SARA: Sabes de qué me enteré, eso de querer tener un hijo es simplemente para reclamar la herencia que le dejó su padre, al escribir que si Juan se casaba y se convertía en papá, todo pasaba a ser de él.

CAMILO: Que mal nacido, me arrepiento haberte ayudado para que lo conocieras esa noche en la fiesta de Andrea.

SARA: Tranquilo amigo, si hubiera sabido que él era esa clase de hombre no me hubiera casado con él.

CAMILO: Yo te entiendo amiga y créeme que esos hombres así los huelo a kilómetros de distancia (caminando hacia el espejo).

SARA: Amigo lo siento por ponerte en estas, de verdad que no era mi intención hacerte pasar por esto.

CAMILO: Tranquila amiga, a mí me paso algo parecido hace un tiempo.

SARA: Como así amigo, ¿yo porque no me enteré?

CAMILO: No te preocupes, fue en un momento de mi vida en donde me enceguecí por Albert, un hombre que me pintó el mejor paisaje.

SARA: Pero cuéntame ¿Qué pasó?

CAMILO: (Suspirando) Nada amiga, solo que me hizo creer en el amor después de muchos años, sabes que para mí no ha sido fácil contarle al mundo que soy homosexual, hasta del antiguo edificio me echaron que porque el administrador no quería homosexuales en su edificio, que porque los niños se iban a convertir en gay si me veían entrar o salir.

SARA: (Abrazándolo) Ya amigo aquí estoy para apoyarte y acompañarte en este momento, más bien cuéntame más del tal Albert, ¿Hace cuánto terminaron, cuánto duraste con él?

CAMILO: Ay amiga es una larga historia, Albert y yo nos conocimos cuando fue a solicitar un crédito al banco donde trabajo, desde ese día dije que quería ese hombre para mi vida, apuesto, educado, respetuoso y muy simpático, es más, jamás pensé que le gustaban los hombres.

SARA: ¿Y que pasó?

CAMILO: ¿Que pasó? que ya todo terminó, solo duramos ocho meses, y terminamos por algo que no quisiera hablar.

SARA: Te entiendo amigo, sino quieres contarme tranquilo.

CAMILO: (Mirándola y entrando en llanto) No amiga, necesito contar y soltar esto que me tiene atragantado.

SARA: Calma amigo, cuéntame entonces.

CAMILO: (Alejándose) Era casado Sara.

SARA: ¿Que, como así?

CAMILO: Si amiga, era casado y me lo ocultó por todo ese tiempo, no me preguntes como lo hizo.

SARA: Está bien no tienes que contarme.

CAMILO: O tal vez si se cómo lo hizo, dejó que yo me enamorara de él como nunca lo había hecho por alguien, de una manera tan pura y apasionada, de una manera desenfrenada y “genuina”,  de genuino solo tenía su puto pene de 18 centímetros, que además si sabía cómo utilizarlo ese hijo de puta, un hombre que me hacía sentir valorado e importante, y todo eso ¿para qué?, para después mandarme a la mierda, porque para eso si no tuvo amor ni tacto.

SARA: (Interrumpiéndolo) Ya amigo cálmate, tú tampoco hables así, ese tal Albert no merece ni una lágrima tuya, ni mucho menos que pienses en cosas feas ahora mismo.

CAMILO: (Mirándola y acercándose a ella) Sabes que sí, tienes toda la razón, no sé cómo sufrimos tanto por unos hombres que no valen nada, ni siquiera mirarlos, aunque se derritan de lo papasitos.

SARA: Así se habla amigo.

CAMILO: Terminamos, o bueno me termino hace dos meses.

SARA: El mismo tiempo que llevo planeando divorciarme de Juan.

CAMILO: Si amiga, hace dos meses.

SARA: Ya no más, arriba ese ánimo y arriba esa cabeza que tú eres un gran ser humano, y mereces alguien mejor que él.

CAMILO: Tienes razón, no más, más bien dime como lo hice, ¿Como estuvo mi actuación de tu esposo juan? ¿Me sirvieron los dos semestres de arte dramático? (ríe)

 SARA: (Acariciándole la cara) Espectacular mi vida, lo hiciste muy bien, (alejándose) lo único que me preocupa es que no se si pueda sacar fuerzas cuando lo tenga al frente y decirle todo lo que siento y poder divorciarme por fin (triste).

CAMILO: Amiga claro que si lo harás, sé que eres capaz de esto y mucho más.

SARA: ¿Porque lo dices tan convencido?

CAMILO: Por esto (suena el timbre) Llegó.

SARA: ¿Quién, Juan?

CAMILO: No mi amor, ese debe estar revolcándose con otra amiga tuya, ya verás quien es. (Camilo sale de escena para abrir la puerta, luego de unos segundos entra con alguien)

CAMILO Y ANDREA: (Entrando)

ANDREA: Hola amiga, Cami me dijo que querías hablar conmigo de algo importante, y bueno me dijo que viniera a su apartamento.

SARA: ¿Yo?

CAMILO: Si tú, así que ahí las dejo, me serviré el ultimo poquito de trago que me queda como reserva.  (Sale de escena)

ANDREA: (La saluda de beso) Como estas amiga, tiempo sin verte, ¿cómo va todo?

SARA: (Sorprendida) Bien, creo que todo bien.

ANDREA: (Sentándose) Me alegra mucho amiga, y bueno que querías contarme, por cierto por ahí vi que Juan monto una foto de ustedes donde se ven muy lindos!

SARA: ¿Eso hizo?

CAMILO: (Entrando a escena, a Andrea) Ay ya nena por favor, que eres una puta de mierda, una zorra bien cara de las que se acuesta con cualquiera, hasta con los esposos de las amigas.

ANDREA: (Levantándose) Que pasa Cami porque me hablas así, ¿Sara amiga que está pasando?

Camilo, Andrea y Sara quedan congelados mientras suena audio de risas, jugueteos, besos, palabras sexuales y demás.

SARA: (Vuelve y se acerca a Andrea) Lo sé todo.

ANDREA: Como así Sara, ¿De qué hablas?

CAMILO: Sara por dios, mírale esa boca por donde salen sus palabras de “que pasa amiga” es la misma boca que le chupa el pene a Juan.

SARA: (Se acerca y le pega una cachetada) Lo sé todo “amiga”

ANDREA: (Cae al suelo)

CAMILO: Siéntelo perra, eso no se le hace a una amiga.

SARA: Así es.

Andrea, eso no se le hace a nadie.

ANDREA: Sara, perdóname, él era el que me buscaba.

SARA: Ahórrate tus excusas (empieza a llorar) no sé si pueda hacer todo lo que me propuse.

CAMILO: Claro que sí, yo sé que si lo harás (abrazándola)

ANDREA: (Levantándose) Si, lo hice porque me gusto siempre, y no podía quedarme con las ganas de comérmelo.

SARA: (Se abalanza a Andrea, camilo la detiene)

CAMILO: Tranquila amiga, es el veneno que transpira por su boca, la misma boca que chupa cuanto pene se le atraviesa.

ANDREA: Partida de estúpidos, creyendo en el amor puro y verdadero, esto es lo absurdo del amor.

CAMILO: Sabes que amiga, vamos, te invito a cine.  

SARA: (Sorprendida y casi congelada) A cine?

CAMILO: Si amiga vamos, no termines contaminándote de esta zorra, ah por cierto Andrea, gracias por querer comerte a Kevin, lo supe todo, mi amor el si es homosexual, pedazo de ninfómana.

SARA: ¿Con Kevin?

CAMILO: Si mi amor, pero ya no hablemos de eso, ah mira! aquí está el libreto que me pusiste a estudiar para hacerme pasar por Juan y divorciarte de él. Lo absurdo del amor, deberías hacer una obra de teatro, y ya no me digas más Juan que puedo volverme un “hombre”

SARA: Y qué hacemos con esta?

CAMILO: Tranquila mi vida, ya tengo todo planeado, (a Andrea) nena el portero viene en cinco minutos para sacar la verdadera basura.

Salen de escena y se oscurece el escenario.

FIN

Jeremías Patiño Ochoa

Actor, director, escritor y músico

MATIZAAN+SOLTEA+TABURETEATRO

318 5200850

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