LUZ DE UN DIA

Publicado por: Guillermo Gallego

 

 LUZ DE UN DIA

Guillermo Gallego

Personajes

ROCIO   16 años

CLAUDIA 16 años

RAUL   37 años

El personaje femenino debe ser interpretado por una sola actriz, que se desdoblará en Claudia y Rocío.

Casa vieja y abandonada. Noche calurosa. No hay luz eléctrica, no hay ventanas (en realidad hay una, clausurada con chapas y maderas). Una cama armada, forzadamente, con cajones viejos y un colchón roñoso y roto. Un par de sillas con un montón de años encima. Sobre una lata oxidada hay una vela alumbrando, y otras listas para ser encendidas, también una botella con agua y algún trozo de pan. En un rincón, una escalera de dos hojas, vieja y enclenque. En el piso mugre, latas, y un poco mas higienizados, un plato, una cuchara, un vaso. En algún lugar, un rollo de papel higiénico.

 

PRIMER CUADRO

LUZ DE LA VELA

Rocío y Raúl aparecen de golpe. Ella tiene una pollera bastante corta y una remera, nuevas pero muy sucias, zapatillas. Tiene aspecto de sufrimiento, dolor, miedo. El, viste camisa, pantalón y alpargatas. Su rostro es inexpresivo. De manera bruta, la tira sobre la cama y se aleja.

 

ROCIO: Estoy sucia.

 

Raúl parece no escucharla pero corta un trozo de papel higiénico del rollo y se lo alcanza. Rocío, dándole la espalda, se limpia en su intimidad y arroja el papel en una lata. Se recuesta en la cama. Raúl la observa unos segundos y sale. Ella comienza a lloriquear y al momento Raúl se asoma en la puerta.

 

RAUL: Ssshhh!

 

Rocío hace silencio y el sale. Ella se incorpora y camina con temor hacia la puerta. De golpe aparece Raúl frente a ella, la toma de los brazos y la lleva rápidamente hacia la cama. Rocío llora e intenta resistirse inútilmente.

 

RAUL: Te avisé. Pero no sé que mierda no entendés. Si seguís jodiendo te hato de nuevo.

 

Se sienta, saca un cigarrillo, le cuesta encenderlo, no puede, se enoja con el encendedor, vuelve a intentarlo hasta lograrlo. Fuma, sale, entra, camina catorce pasos de la medida de sus pies, se sienta, se afloja la camisa, se levanta, deja el cigarrillo sobre una lata, bebe agua de la botella y le ofrece a Rocío.

 

RAUL: Tomá.

 

Ella, sin siquiera mirar, niega con la cabeza, el con fuerza, la incorpora y la obliga a tomar. Ella bebe algo, y el con su propia camisa le seca la boca. Agarra el cigarrillo, fuma, se sienta, mira su reloj, se levanta bastante molesto. Ella se recuesta en la cama. El se sienta.

 

RAUL: La hacés re difícil. Siempre la complicas, siempre.

 

 

SEGUNDO CUADRO

LUZ DE DÌA

 

CLAUDIA: Está sentada en la cama. Mi viejo no quiere que vengas.

 

RAÙL: Y si el tipo no está ahora. Que le molesta? Además, vos me dijiste que venga.

 

CLAUDIA: Ya sé, pero quiere que no vengas más.

 

RAÚL: Que se joda! Me va a tener que bancar, como yo me lo tengo que bancar a él. O te pensás que a mí me gusta verlo? Me revuelve las tripas el viejo de mierda!

 

CLAUDIA: No hables así de mi papá.

 

RAUL: Ahora también lo defendés a él! Te ponés del lado de él. Te rompe los huevos, no te deja salir, no quiere que estés conmigo… y vos, encima, lo defendés!

 

CLAUDIA: Si no fuese por él…

 

RAUL: Se levanta enardecido. Si no fuese por él qué?!

 

CLAUDIA: Nada, nada.

 

RAUL: Que nada!! La toma de los brazos. Dale decí…! Si no fuese por tu viejo qué? Qué ibas a decir? La hostiga. Me tenés las bolas llenas con tu viejo! Pausa y retoma. Decime lo que ibas a decir!

 

CLAUDIA: Crispada. Que si no fuese por él estarías preso! Eso te iba a decir!

 

RAUL: Ah! Viene de queja la mano. Que cagada no? En tu casita se metió un villero. Les vino a arruinar la familia… el villerito les cagó en la mesa…

 

CLAUDIA: Qué pavadas decís! Acá nadie ha dicho eso.

 

RAUL: Y claro! Más vale que no van a decir. Es lo que piensan pero no lo dicen, como bien cagones que son. Tu viejo, tu vieja y el pajerito de tu hermano… y vos también.

 

CLAUDIA: Sos un tarado!

 

RAUL: Se enfurece y la ataca. Quién es un tarado?! Yo soy un tarado?! A ver? Decimelo en la jeta! Dale! Decímelo ahora! Claudia lo mira pero no le salen palabras. Ves, ves que son cagones. Vos sabés lo que sos? una… una basura de mierda! Y tu viejo un zorete cagón! Tiempo. Porqué no llamó a la cana cuando me pescó? Sabés porqué? Porque se cagó todo. Por eso. Se metió para adentro como una rata.

 

CLAUDIA: Mi viejo no llamó a nadie porque eras vos… Piensa. Por mí, no llamó a nadie por mí!

 

RAUL: Eso te dijo? Rie. Es un hijo de puta! Un cagón hijo de puta! Si le hubieras visto la cara cuando me vió! Se le veìa la caquita en la jeta! Parecía que estaba viendo al diablo.

 

CLAUDIA: Estabas afanando a veinte metros de mi casa! Que querías? Que te felicitara?

 

RAUL: Qué carajo sabía lo que estaba haciendo yo? Si lo único que vió es que estaba saltando un tapial.

 

CLAUDIA: Estúpido no es.

 

RAUL: Bueno, no rompas las bolas che! Si al final no sacamos una mierda de ahí. Un carajo había.

 

CLAUDIA: Y entonces?

 

RAUL: Entonces qué?

 

CLAUDIA: Para qué le das bola al boludo ese que hace lo que quiere con vos?

 

RAUL: Qué sabés vos? De los siete que lo conozco al Peludo! Te pensás que me va a cagar? Piensa. De chiquitos así, andamos saltando tapiales. Yo le enseñé a él a marcar. Sabías eso vos? Que mierda vas a saber! Piensa. Los dos somos uno solo.

 

CLAUDIA: Ah, si? Si es tan así, porqué te largó solo cuando los anillos de la vieja…?

 

RAUL: Shhhh!!!! No la nombrés a la vieja esa que trae mala suerte.

 

CLAUDIA: A vos no te trajo mala suerte! Vos te la buscas a la mala leche hermano! Tu gran amigo se re mandó solito, y a vos te dejó de a pié, de pechito con la cana… ese es el Peludo!

 

RAUL: No entendés nada. Si caemos los dos, no zafa ninguno.

 

CLAUDIA: Y caíste vos.

 

RAUL: Y si el Peludo es re ligero! Minga lo van a agarrar! Flaquito y ligerísimo el puto! Con las patas flacas esas que tiene, que dan lástima, viste? Le das un tranco de ventaja y no lo agarrás más. Te salta un tapial a la carrera el puto! Además, los reflejos que tiene! No sé cómo carajo hace, pero parece que sintiera los ruidos antes de que suenen. Como se dice eso que tenés antes de que pase algo?

 

CLAUDIA: Que cosa?

 

RAUL: Eso, que hay algunos tipos que se dan cuenta de lo que va a pasar, porque es como que ya lo vivieron, o ya les pasó algo así.

 

CLAUDIA: Deja vu?

 

RAUL: Eso! Si, eso, para mi que tiene eso el Peludo. Se da cuenta antes de lo que va a pasar. A veces yo, jodiendo le hago así, Gesto de golpear, boxear. y el jetón ya se atajó antes! Es lo más el Peludo, un ídolo. Encima tiene el deja bo, ese…

 

CLAUDIA: Capaz vos sos medio lento o boludo, y te enterás al rato, cuando ya pasó todo.

 

RAUL: La mira serio. Se le acerca. Tensión. De pronto ríe. Jajaja, te cagaste toda nenita! La abraza. Para algunas cosas seré lenteja pero para otras soy rapidito! O no? Aflojá nena, no jodás más! Querés que te dé? Querés que te haga eso que a vos te gusta? Dale…

 

CLAUDIA: Se suelta y se aleja. Basta! Salí! No quiero que sigas con el Peludo. Se sienta en la cama.

 

RAUL: Otra vez lo mismo! Ya te dije que voy a dejar. Piensa. Cuando encuentre pique. Se sienta. A mí me gusta esta joda. Es piola. Además con el Peludo estás siempre tranca. Es un crack el Peludo! Sabés qué? El Peludo sabe donde hay que tocar, no es boludo! Encima está re amigo con el gorrita ese.

 

CLAUDIA: El gorrita ese, es más chorro y más vivo que ustedes dos juntos.

 

RAUL: El qué?! Es un gil!! El Peludo lo mira fijo y el flaquito se mea en los pantalones. Le tira dos billetes y sale rajando, mirando para otro lado. Un cagazo le da…

 

CLAUDIA: Vos sos tarado? Ese flaco, en cualquier momento se asusta, o se re calienta, o lo que mierda sea… saca el fierro y te mete un plomo a vos…

 

RAUL: Flaca, no entendés nada! Cortala. Me la bajás siempre nena… Capaz que un día damos un golpe grande y nos forramos en guita! Ríe. Ahí sí que te quiero ver! Vestidito nuevo, carterita, paseando por los shoping rayando plástico. Ríe. Quién te toca el culo a vos nena! Yo nomás!! Pero sabés qué? Te llevo a recorrer el mundo flaca! En aviones! En barco! Brasil, España! Sabés todo lo que haríamos con plata flaca! Vos que siempre decís que querés estudiar eso que decís, para viajar a Europa. Y bueno, mas vale que lo haríamos. A mí Europa no me gusta una mierda, prefiero España, para ver al Barcelona.

 

CLAUDIA: España está en Europa burro!

 

RAUL: Bueno, que mierda importa! Para acompañarte a vos, me voy a Europa que mierda! Ríe.

 

Rocío se acuesta en la cama en la posición inicial. Raúl, sentado, sigue hablando mientras la luz baja lentamente hasta un oscuro total.

 

RAUL: Aunque me cague de frío allá. Viste que los rusos, los alemanes, los chinos… se cagan de frío ahí en Europa. Andan emponchados hasta el culo. Allá no llueve nena, allá cae nieve todos los putos días, viste? Dejame de hinchar las bolas! Eso sí, vamos, paseamos un poco y nos pegamos la vuelta eh? De allá nos vamos a Brasil, a ver las garotas del carnaval!!! Ríe. Esas bestias que tienen unos culos y unas tetas… de otro planeta!! Ríe.

 

 

TERCER CUADRO

LUZ DE LA VELA

 

Raúl se para. Desde un rincón camina los catorce pasos de la medida de sus piés. Se detiene, y vuelve sobre los mismos pasos. Rocío lo observa.

 

ROCÍO: Mis papás no le van a dar nada.

 

RAUL: Callate! Pausa. Camina. Además, me importa un carajo! Y si no me da nada se jode el. El solo. El único que se caga es él.

 

ROCÍO: Usted no entiende que mis papás no tienen plata?!

 

RAÚL: Que la busque.

 

ROCÍO: De dónde quiere que la saque? No somos una familia de plata!

 

RAÚL: Familia? Familia?! Una familia de mierda son ustedes! Eso son ustedes!

 

ROCÍO: Qué sabe usted de mi familia? Porqué dice eso? Mis viejos son buena gente… no como usted.

 

Raúl se siente agredido. Por dentro, un volcán que se esfuerza, inútilmente, por controlar.

 

RAÚL: Buena gente…? Ellos son buena gente?

 

ROCIO: Si.

 

RAUL: Sos muy pendeja vos para saber quien es buena gente. Todo el mundo afana.

 

ROCIO: Qué dice?! En mi familia nadie roba.

 

RAUL: Ves! Ves que no sabés nada! Todos afanan! La gente siempre afana. Bah, algunos se adueñan de lo ajeno nomás. Los chorros somos nosotros, los giles, que no tenemos guita ni escuela.

 

Con notorio nerviosismo camina los catorce pasos de la medida de sus pies como si este gesto calmara su ansiedad.

 

ROCIO: Usted puede ser buena persona aunque no tenga plata ni haya ido a la escuela.

 

RAUL: Ja! Que huevada! Y vivir siempre abajo de los ricachones. Haciendo todo para que ellos anden en autos de re alta y viviendo como reyes y viajando para todos lados. Putos de mierda!

 

ROCIO: Pero mis viejos no viajan para todos lados! Apenas si nos vamos de vacaciones una vez al año.

 

RAUL: En mi puta vida me fui de vacaciones! Querés que te diga más? Hace quince años que el viaje más largo son cincuenta metros! Y no son vacaciones, Ríe, que carajo! Se enoja. De vacaciones no tienen una mierda los quince años que me pasé. Eso, Señalando la cama, eso es una cama de re mil puta! Donde yo dormí, ni cama era. Duro, frío. Cinco meses sin dormir me pasé! Los huesos te duelen durmiendo ahí! Pausa. Camina los catorce pasos. Qué comiste ayer?!

 

ROCIO: Asustada. Eh?

 

RAUL: Vos. Ayer. Qué comiste?

 

ROCIO: No sé. No me acuerdo.

 

RAUL: Pensá. Dale. Mirá que no te vas a acordar.

 

ROCIO: Ravioles, creo.

 

RAUL: Ravioles! Ravioles!!! Pausa tensa. Yo también tuve que comer ravioles alguna vez. Si, me los tuve que comer! Sabés de qué eran los ravioles que comíamos?

 

ROCIO: No sé.

 

RAUL: De ratas!! Si, de ratas. Un hijo de mil putas nos hacía comer ratas! Les reventaba la cabeza con la pata de la silla, y después las cocinaba… y decía que era como comer ravioles. Hijo de puta!! Se re cagó muriendo el puto ese. Le agarró no sé que mierda en la sangre y reventó en dos días. El karateca decía que le hicieron comer el veneno de las ratas. Y si, los cabeza de tortuga se la tenían jurada, porque una vez les hizo comer empanadas de rata a ellos. Capaz lo hicieron mierda. Cagó como la rata que era. Pero el hijo de puta nos metió ratas en la sangre. Y encima el hijo de re mil putas nos decía: “somos lo que comemos”.

 

TIEMPO.

Raúl se para, tiene calor, toma agua, se acerca a Rocío que está en la cama boca abajo. Le acaricia el pelo, ella siente miedo, entonces él se aleja un poco.

 

ROCIO: No me haga daño, por favor!

 

RAUL: No.

 

ROCIO: Si, usted me va a matar.

 

RAUL: Qué decís?! No hablés huevada! Que te voy a matar! Estás loca vos?

 

ROCIO: Si, porque no le van a dar la plata. Y usted me va a matar.

 

RAUL: Esperá. Saca el teléfono y marca. Hola! Che… Luciérnaga, que hago con la pendeja… con la nena? Te dieron la guita? Escucha. Ah, sí? Vos la venís a buscar? Escucha. Listo. Corta. Dice que ya se pusieron de acuerdo. En un rato te vienen a buscar y te cambian por la guita.

 

ROCIO: Entusiasmada. De verdad?

 

RAUL: Y no escuchaste lo que hablé por teléfono? A lo mejor el Luciérnaga arregló menos guita, que se yo.

 

ROCIO: Puedo hablar con mi papá?

 

Raúl se queda petrificado por unos segundos, la pregunta lo desacomodó.

 

RAUL: Con tu papá? Para qué? Qué le vas a decir?

 

ROCIO: Que estoy bien. Que no se preocupen porque estoy bien. Para que estén tranquilos.

 

RAUL: Tu papá está tranquilo.

 

ROCIO: Y usted como sabe que está tranquilo?

 

RAUL: Que se yo! Yo sé que está tranquilo y listo. No rompás las bolas.

 

ROCIO: Con mucha tristeza. No puede estar tranquilo. Usted estaría tranquilo si su hija desapareciera y después le piden plata por ella?

 

RAUL: Por un momento la mira sin responder. Yo te hubiera cuidado.

 

ROCIO: Mi papá me cuida!

 

RAUL: Interrumpe nervioso. Bueno basta! No hablemos más de tu viejo! A quién carajo le importa! Se sienta y juega muy nervioso con el encendedor. Lo único que importa es que “la ponga”. Después que se vaya a la mierda y listo! Se altera. Y vos te vas con tu papito y a la mierda. Ya estoy podrido!! Y más vale que el Luciérnaga arregle ahora mismo, porque ya me estoy cansando de vos y de tu papito. Se queda en silencio y muy nervioso juega con el encendedor.

Rocío lo observa un momento y luego se acerca con la intención de tocarle la espalda, pero apenas puede hacerlo.

 

RAUL: Se levanta y se aleja muy alterado. Que hacés?

 

ROCIO: Asustada. Perdón, usted estaba nervioso y quería hacerle un masaje, nada más.

 

RAUL: Estás loca vos! Cómo vas a hacer eso conmigo?! Ni siquiera me conocés!

 

ROCIO: Qué importa! Usted nunca me golpeó. A pesar de todo, no creo que sea mala persona.

 

RAUL: Qué decís?! Como no voy a ser mala persona?! No entendés la cosa esta vos… la… situación? Cómo mierda no te das cuenta de lo que soy?! Dejate de joder! No hablemos más! Sino te voy a tener que atar y tratarte de otra manera. Pausa. Si el Luciérnaga se da cuenta de esto, se va a re calentar conmigo!

 

ROCIO: El Luciérnaga es importante para usted, no?

 

RAUL: Tras un silencio. No. Pero es más fuerte. De carácter digo eh! El ni hablaría con vos. Se vuelve a sentar. El es más frío. Un hijo de puta que no quiere a nadie! Pausa. También, con las cosas que le hicieron allá! Ese sí que tiene rata en la sangre! Conmovido. Lo llenaron de odio. Mierda le hicieron comer! Treinta y siete días seguidos le dieron comida hecha con ratas. Con las patas y las colas hacía sopa el hijo de puta, y se la hacía tomar al… Luciérnaga. Pausa. Veintinueve veces lo metieron en el pozo! Sabés lo que es eso? No, más vale. Qué vas a saber lo que es el pozo! Doblado entrás ahí! Cincuenta horas doblado, sin comer, sin tomar y sin ver una puta luz! Cuando salís, ni los huesos sentís.

 

ROCÍO: A usted lo metieron ahí?

 

RAÚL: Eh? No… a mí nunca, pero al Luciérnaga, veintinueve veces lo metieron ahí! Pero se las re bancó!

 

Silencio nervioso.

Rocío nota la tensión de Raúl y se acerca lentamente con la intención de hacerle los masajes prometidos.

 

ROCIO: Puedo?

 

Raúl no responde, y Rocío toma ese silencio como un sí. Lentamente comienza a masajear su cuello. Durante un momento, Raúl no muestra ningún gesto.

 

ROCIO: El Luciérnaga no se va a dar cuenta.

 

RAUL: Espero que no.

 

ROCIO: Porqué hace esto usted? Parece buena persona.

 

RAUL: Ya te dije que no soy buena persona.

 

ROCIO: Yo creo que sí. Seguro es por el Luciérnaga ese, que lo obliga a usted…

 

Raúl se levanta muy alterado.

 

RAUL: Bueno basta! Ves! Porqué no te callás y listo?! Porqué tenés que hablar siempre?!! Rocío se asusta y se refugia en la cama. Porqué mierda no entendés la situación! Si me querías hacer masajes y te dejé! Para que mierda tenías que romper las bolas! Si a mí me estaban gustando los masajes, pero no, tenías que hinchar las pelotas como siempre! Todos iguales son ustedes! Cuando está todo bien le tienen que encontrar la vuelta para que todo se vuelva una cagada.

 

ROCIO: Quienes son ustedes? Porqué dice que somos todos iguales? Quienes?

 

RAUL: Confundido y envuelto en un ataque de furia. Todos, todos!! Tipos que siempre le cagan la vida a los demás! Tendrían que vivir un año como vivió el Luciérnaga!! Vamos a ver si se bancan lo que se bancó él! Que te bañen con agua fría en pleno invierno! Fuera de sí. Que te agarren en pelotas entre ocho y te la metan por todos lados!! Sabés lo que es eso?! Ocho tipos!! Ocho hijos de mil puta!! Y al otro día los ves de nuevo y querés… caerte muerto… ahí nomás… para que no te agarren… Quién carajo se aguanta eso?! Gente de mierda!! Y vos tenías que ser igual…!!

 

ROCIO: Igual? No sé de qué habla! Qué sabe usted de mi vida y de mi familia? Qué sabe usted de mi papá y de mi mamá?!

 

Raúl reacciona y busca un lugar para serenarse, luego camina los catorce pasos..

 

ROCIO: Llora. Me hace sentir mucho miedo. No sé porqué me habla así.

 

Momento. Raúl se sienta al lado de Rocío, y le habla casi con ternura.

 

RAUL: Yo sé todo de vos pendeja! Hasta el día que naciste sé… y más también.

 

La escena oscurece rápidamente, y rápidamente también, vuelve a iluminarse.

 

 

CUARTO CUADRO

LUZ DE DÍA

 

Raúl está acostado boca arriba y profundamente dormido, con una pequeña botella de alcohol en su mano derecha que cuelga de la cama. Aparece Claudia, su pelo está diferente, algo ha cambiado. Despacio y en silencio se acerca a Raúl, le saca la botella se sube a la cama y se sienta encima de él. Toma un sorbo de alcohol y suavemente levanta la remera de Raúl, dejando caer de su boca un hilo de alcohol, hasta que Raúl despierta sin demasiada sorpresa. La toma de la cintura.

 

RAUL: Qué hacés acá?!

 

CLAUDIA: Vine a verte.

 

Raúl hace un giro y Claudia queda debajo de él. Se desata en ellos una extraña y desenfrenada necesidad de poseerse. La luz va descendiendo lentamente hasta un oscuro total.

Cuando la luz vuelve a iluminar la escena, ambos están acostados, Raúl se sienta al borde de la cama y enciende un cigarrillo.

 

RAUL: Para qué viniste? Pausa. Para joderme la vida a mí!

 

CLAUDIA: Tenía que hablar con vos. Los dos teníamos que hablar.

 

RAUL: Ríe. Teníamos que hablar?! Ríe. Vos sos tarada nena! Mirá que para hablar te me vas a tirar arriba y me vas a garchar.

 

CLAUDIA: Se sienta a su lado. Qué? No te gustó?

 

RAUL: Más vale nena, a quién no le va a gustar? Pero ayer me sacaste cagando y ahora venís y me garchas de una.

 

CLAUDIA: Ayer era ayer…

 

RAUL: Uuuu, vos estás mal. Sabés que pasa? Tu viejo y tu hermano son los…

 

CLAUDIA: Qué mierda tienen que ver mi viejo y mi hermano? Nada…

 

RAUL: Si!! Porque te llenan la cabeza boluda! Y vos te enroscas con todo el bardeo y me la cagás a mí. Y después te das cuenta que son unos giles y venís acá y otra vez me rompes los huevos a mí de vuelta.

 

CLAUDIA: Bueno, basta loco!! Cortala con mi hermano y mi viejo! Fueron! Ya está. No hablemos más de ellos porque son mi familia y no quiero hablar más de ellos.

 

RAUL: Ya te dije que a tu casa no voy más. Así que no me vengas con eso de nuevo.

 

CLAUDIA: No te va a quedar otra…

 

RAUL: Ni en pedo. Olvidate!

 

Tras un silencio Rocío toma la mano de Raúl y la apoya sobre su vientre.

 

CLAUDIA: No sentís nada?

 

RAUL: Presintiendo saca la mano con cara de susto tremendo. El qué?! Salí, que te pasa?

 

CLAUDIA: Alegre. Vas a ser papá!

 

RAUL: Estás en pedo!!! Qué fumaste nena?! Tomatela!

 

CLAUDIA: No boludo! No fumé nada! Vamos a tener un hijo!

 

RAUL: Lo qué?! Vos estás re fumada! Mirá que me vas a salir con eso?

 

CLAUDIA: Y qué querés que te diga? Si es la verdad. Estoy embarazada.

 

RAUL: Pará!! No digas eso!! Como mierda vas a estar… así… dejate de joder! No ves? Lo que siempre te digo? Me rompés los huevos mal nena… si recién estuvimos…(Gesto con la mano) como mierda vas a estar… con la panza llena.

 

CLAUDIA: Pará!! No digas así! Es un bebé!!

 

RAUL: Desespera. No! No hinchés las bolas che!! De donde sacaste eso?

 

CLAUDIA: Mi vieja me llevó a la salita porque no me venía, y me sentía re mal.

 

RAUL: Y?

 

CLAUDIA: Me hicieron un análisis.

 

RAUL: Y?

 

CLAUDIA: Y… eso!

 

RAUL: Eso qué! Dale!!

 

CLAUDIA: Y… es un bebé!

 

RAUL: Un varón?!

 

CLAUDIA: No boludo! No sé. Es de recién nomás.

 

RAUL: Mentira! Vos estas jodiendo.

 

CLAUDIA: No bobo! Como voy a estar jodiendo.

 

RAUL: Como mierda?!

 

CLAUDIA: Y… Señalando la cama. Como recién…

 

RAUL: Si, ya sé. Pero… no le habrá errado el tipo… del análisis…

 

CLAUDIA: No, no.

 

RAUL: Y a vos… te parece bien?!

 

CLAUDIA: Eh?!

 

RAUL: Que se yo… parece que estás re feliz.

 

CLAUDIA: Ayer cuando me lo dijo, no. Pero ahora… sí.

 

RAUL: Y que vamos a hacer?

 

CLAUDIA: Cómo, que vamos a hacer?

 

RAUL: Y con eso… con el nene… bah, la nena… bueno, lo que sea? Qué carajo hacemos?

 

CLAUDIA: Y que vamos a hacer? Criarlo… mas vale.

 

RAUL: Vos estás en pedo! Con qué guita?

 

CLAUDIA: Mis viejos me van a ayudar. Y bueno, yo tendré que buscar algún trabajo y vos también.

 

RAUL: Pero… si vos querías ir a la escuela…

 

CLAUDIA: Puedo terminar…

 

RAUL: No boluda! Esto es una locura… Donde mierda voy a ir a laburar yo?!

 

CLAUDIA: Bueno, si buscás algo, seguro encontrás.

 

RAUL: Se sienta preocupadísimo y toca el vientre de Rocío. Ella lo besa y el se abraza a ella. No puede ser! Yo, el Raulito… papá…

 

OSCURO TOTAL

 

 

QUINTO CUADRO

LUZ DE LA VELA

 

Raúl está sentado y Rocío arriba de la escalera.

 

RAUL: Sin mirarla. Bajate que te vas a caer.

 

ROCIO: Y si me caigo que importa. Y si me lastimo… o me mato… que importa…

 

RAUL: Basta de boludeces… bajate de ahí!

 

ROCIO: Desafiante. No quiero.

 

RAUL: No jugués… no jugués… el Luciérnaga no quiere que te lastimes…

 

ROCIO: Cuando me termine de contar, me bajo.

 

RAUL: Ya te dije todo.

 

ROCIO: Fue papá o no fue papá? Tuvo un hijo o no?

 

RAUL: Tiempo. Si.

 

Rocío baja rápidamente de la escalera y se para a su lado.

 

ROCIO: Tuvo un hijo?!

 

RAUL: Fui papá, nada más.

 

ROCIO: Entonces… si es padre… si tiene hijos… porqué hace esto? Le gustaría que a su hijo le hicieran esto?

 

RAUL: Se altera. No! Más vale que no!! No soportaría que un hijo de puta cualquiera le haga esto!

 

ROCIO: Y entonces…?

 

RAUL: Sabés qué? Le reviento la cabeza! Si algún puto le hiciera algo así a mi hija, le arranco la cabeza!

 

ROCIO: Tiene una hija?!

 

Raúl aspira una bocanada de aire como si buscara en ella una mejor respuesta.

 

RAUL: Si!! Tenía una hija! Tuve una hija una vez! Si! Yo también fui papá, sabés! Yo también tenía una familia, sabés! Pero… sabés que pasó? Querés saber que pasó? Eh?! Rocío asiente asustada. No le podía dar de comer! Eso pasó! Ni siquiera le podía dar de comer! Que mierda de vida le podía dar si ni para los pañales tenía! Tiempo, piensa y se altera más. Querían que fuera a laburar… que mierda iba a ir a laburar yo! No! Como bien hijo de puta que soy me fui a afanar! Si, me fui de caño! De caño me fui! Un carajo me calentaba todo! Un carajo! Me la re creí sabés! Y fue la única vez que el Peludo me dejó solo. Si, se rajó a la mierda! Más vale, si era re ligero, se subió a la moto y salío al palo… y ahí quedé yo de pechito con la “gorra” puta. A uno se la dí. Pero el otro turro me la puso acá, señala su muslo derecho, justo acá! Y terminé así pendeja! Así! Camina los catorce pasos. Contando catorce putos pasos durante quince años! Catorce putos pasos! De una pared a la otra! A lo lejos se empieza a escuchar la sirena de la policía, Raúl se desespera. Tenés que irte! Ya! Tenés que irte! Sale hacia el lado opuesto de la puerta de calle.

 

ROCIO: Está confundida. Qué?! Adónde?!

 

Se escuchan los ruidos de Raúl rompiendo una ventana. Reaparece.

 

RAUL: Te salís por esa ventana y te vas.

 

ROCIO: Temerosa y confundida. No! No me quiero ir sola. Tengo miedo. Es de noche, está muy oscuro.

 

RAUL: Saltás la ventana y corrés un poco. Ahí hay gente.

 

ROCIO: Confundida rompe en llanto. No! Por favor! No quiero…

 

Raúl levanta una lata y saca una pistola que tenía escondida. Rocío se asusta aún más.

 

RAUL: Basta! Te vas! Acá va a haber kilombo!

 

ROCIO: Por favor, si usted se entrega, no va a pasar nada.

 

RAUL: Ni idea tenés! Dale, andate!! Ya está pendeja! Esto ya fue! Yo estoy jugado.

 

La abraza, Rocío sorprendida, responde al abrazo.

Se escucha la voz de la policía desde afuera.

 

POLICIA 1: Policía! Policía! Entregate Reynoso!! Estás rodeado!

 

ROCIO: Impresionada con el apellido que escuchó. Reynoso?!

 

RAUL: Andate! La empuja hacia fuera. Ya!!

 

ROCIO: Aferrándose a un brazo de Raúl. No!! No quiero irme!! Por favor!!

 

POLICIA 1: Soltá a la piba Luciérnaga! Dejala salir!

 

ROCIO: Lo mira confundida. Luciérnaga?! Quien sos?!

 

RAUL: Te digo que te vas! Y corré!

 

Raúl agarra a Rocío y la lleva hacia afuera, la saca por la ventana. Vuelve y se sienta en el centro de la escena con la pistola apuntando en dirección a la puerta de entrada. Se escucha la voz de otro policía.

 

POLICIA 2: La chica está afuera! Derriben y entren! Ahora!!

 

OSCURO TOTAL

 

 

“Luz de un día”

Guillermo Gallego

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Publicado por: Guillermo Gallego

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