Navidad en el asilo

Publicado por: Greg

¿De qué trata?

Una nueva navidad se acerca, el asilo para ancianos una vez se adorna de la festividad pero no lleva para nada el espíritu de la fecha, abandonados y olvidados por sus familias esperando su muerte.

Margaret ha pasado muchos años en el asilo y ha visto como varios de sus amigos han fallecido tras los años sin recibir la visita de alguno de sus familiares, por eso se propone que este año será diferente para todos.

Personajes

 Margaret: Lleva muchos años en el asilo y se propone traer la mejor navidad para todos los abuelos en el asilo.

Sofía: Mejor amiga de Margaret quien espera cada año que sus hijos la visiten.

Gertrudis: Señora muy negativa pero esto debido a que sus hijos la abandonaron en el asilo.

Eloy: Quedo ciego debido a la diabetes, los días para el son muy monótonos.

Vicente: Solía vivir en el asilo hasta que su hija menor fue a sacarlo de ese lugar, de vez en cuando visita  a sus amigos.

Patricio: Enfermero encargado del ala b.

Helena: Es la enfermera nueva del asilo la cual se hace amiga rápidamente de Margaret

Billy: Chico que visita muy frecuentemente el asilo, tiene la entrada prohibida pero se las ingenia para visitar a los abuelitos.

Acto I

Un día más en el asilo, Margaret ya había perdido las esperanzas de que sus hijos pudieran visitarla, si no fuera por el chico Billy quizás sus días fueran mucho más aburridos.

Sofía: — ¿Qué te ocurre querida? Te noto muy cabizbaja —

Margaret: — No es nada solo que en estas fechas me pongo un poco mal — se abrigo un poco más  con su chaqueta — Quizás sea el frio —

Sofía: — Es muy probable, solo esperemos a que llegue navidad, seguro nuestros hijos nos traen muchos regalos este año —

Billy: — ¡Hola Margaret! ¿Qué cuentas? —

Margaret: — Hola Billy, como te va pequeño —

Sofía: — Yo me voy a recostar un rato, que tengan feliz tarde —

Billy: — ¿Qué tiene Margaret?, te noto triste —

Margaret: — Es la fecha, cada año es lo mismo, ya no quiero seguir guardando falsas esperanzas como Sofía, quien cree que sus hijos la visitaran esta navidad, llevan diez años si venir a verla, yo solo quiero algo diferente para este año, para todos, no solo algunos adornos y un árbol vacío cada año —

Billy: — ¿Y porque no hacemos una fiesta?

Margaret: — ¿Una fiesta? — Lo pensó un poco — Sabes me agrada la idea, ya ni recuerdo la última vez que fui a una, sabes que hagámosla —

Acto II

Rápidamente Billy y Margaret esparcieron la voz sobre que habría una fiesta la noche de navidad, todos se encontraban muy contentos pero quedaban muchas interrogantes como por ejemplo de donde sacarían lo necesario para realizar la fiesta.

Gertrudis: — ¡Todo será un desastre! Dudo que puedan conseguir todo lo de la lista —

Eloy: — No seas tan negativa señora, podre estar ciego pero puedo ver las buenas intenciones de ambos, pienso que sería muy bien una fiesta, yo ayudare en todo lo que pueda —

Vicente: — Cuenten conmigo, iré en el carro y comprare algunas cosas —

Sofía: — ¡Yo iré por la cartera! —

Margaret: — Muy bien gracias a todos, creo que todo será un éxito —

Todos abandonaron la sala, en ese momento llega Patricio el enfermero encargado del ala b donde se encuentran los dormitorios de estos abuelitos.

Patricio: — Margaret a mis oídos ha llegado un rumor sobre una gran fiesta que tú estás planeando —

Margaret: — Podría ser cierto o pueda que no, todo depende de cómo te lo tomaras —

Patricio: — Margaret, no es como me lo tomare yo, el asilo no permite ese tipo de reuniones —

Margaret: — Por favor patricio, somos condenados a pasar nuestros últimos días en este maldito lugar, y tú me dices a mí que no puedo dar una fiesta para traer un día de felicidad a estos pobres viejos, sabes que me sabe lo que diga el asilo o lo que pienses tu daré la fiesta así sea lo último que haga, ¡He dicho! —

Acto III

Solo faltaba un día para navidad y aún faltaban cosas por concretar, patricio limito el paso para los residentes del ala b para impedir la fiesta pero Billy se las arregló para ser el contacto entre Vicente y Margaret para que el primero pudiera recibir las instrucciones para el gran día.

Helena: — Pero Margaret, no puedo hacer eso, es confidencial —

Margaret: — Pero si algo pasa yo tomare todo responsabilidad, créeme ya a mi edad la pene no se paga con cárcel —

Helena: — Hare lo que pueda pero no prometo nada —

Acto IV

El gran día había llegado, Billy busco alguno de sus amigos para poder romper la cerradura del ala b y sacar a los abuelitos que se encontraban aislados, Vicente trajo mucha comida hecha por su adorada hija, Helena consiguió en el ayuntamiento mucha bebida y regalo para todos los abuelos además de invitar a coro para cantar villancicos.

Sofía: — Margaret te has lucido, fuera perfecto si tan solo estuviera mi familia con nosotros, pero ustedes son también como mi familia así que cuenta bastante —

Margaret: — Sabes de ahora en adelante repetiremos esta fiesta cada año, será nuestra tradición —

Helena: — Margaret pude hacerte ese favor que me pediste —

Los ojos de Margaret brillaron más que las estrellas que adornaban el cielo navideño

Margaret: — Es la mejor noticia que me has dado en toda mi vida —

Helena: — Pero hay un problema, la carta no fue respondida por quienes creíamos, pero igual servirá, ven a ver tu misma —

Habían cientos de jóvenes esperando fuera del asilo, Patricio no los dejaba pasar, Margaret pidió a Helena la dirección de los familiares de los abuelitos con la esperanza de darles una sorpresa esta navidad, pero los hijos de estos no respondieron, en cambio fueron los nietos quienes acudieron a la cita, muchas cartas fueron enviadas y la gran mayoría fue respondida.

Margaret: — ¡Patricio deja de ser tan cabeza dura! porque no te tomas el resto de la noche libre —

Patricio quería la noche de navidad libre así que por mutuo acuerdo dejo pasar a los chicos para que compartieran con sus abuelos mientras él se tomaba un merecido descanso. Margaret veía con alegría como Sofía conocía a sus nietos, todos los abuelos reían y bailaban, nunca se respiró tanta felicidad en un asilo de ancianos.

Helena: — Margaret me sorprendió un poco al no ver datos de tus familiares en el archivo, quise comunicarme con ellos pero no pude —

Margaret: — Descuida dulzura, no los encontraras porque fui yo quien me interne acá, mis hijos se fueron y nunca más me visitaron en mi casa, decidí venderla y venir acá a pasar mis últimos días, es triste ver como dedicas años de devoción a tus hijos para que te pateen como un trasto viejo —

Helena: — Como lo siento Margaret —

Margaret: — Descuida estoy en el lugar correcto, con mi verdadera familia, porque tu familia es donde está tu felicidad —

 

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Publicado por: Greg

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