Paula y la oscuridad

Publicado por: Dana

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Nos encontramos en el salón de un hogar cualquiera, con todos los muebles que lo caracterizan: sofás, grandes estanterías y una mesa de comedor alrededor de la cual se sienta una familia mientras cena. Sentados a la mesa encontramos a Paula, una niña pequeña de alrededor de cinco años de edad, su padre Mario y su madre Clara. Los tres comparten una animada charla acerca de todos los asuntos que tienen relación con su actividad diaria.

Clara: (Sirviendo más agua a Mario y a Paula)

-¿Qué tal ha ido entonces tu día en el colegio, Paula? seguro que has aprendido mucho.

Paula: (Con el cuchillo y el tenedor en las manos, mientras devora con avidez su filete)

-Sí, en clase de matemáticas hemos aprendido a sumar ¡ya sé sumar!, y en dibujo he pintado un retrato de nuestra profesora.

Mario:

-¡Qué divertido!, seguro que es un dibujo muy bonito, cuando terminemos la cena tráelo aquí y nos lo enseñas ¿de acuerdo?

Paula:

– ¡Claro que sí papá!

Narrador: (Vemos como la cena transcurre en completa tranquilidad y cómo la familia trabaja junta para encargarse de recoger la mesa. Tras esto, vemos cómo todos se reúnen en el sofá para ver un poco la televisión)

Mario: (Con el mando en la mano)

-¿Hay algún programa que queráis ver esta noche, chicas?

Paula: (Gritando con gran entusiasmo)

– ¡Dibujos animados!

Clara: (Mirando a su hija y tomándola entre sus brazos)

– Aquí hay alguien que siempre está dispuesto a ver series animadas ¿cuál es la que te apetece ver?

Paula:

-¡Las Terribles aventuras de Jeremy!

Mario: (Cambiando los canales de televisión rápidamente)

-De acuerdo, pero solo un rato corto, que enseguida debes de irte a la cama, y hoy no quiero ningún berrinche ¿vale?

Paula: (Cabizbaja)

-Sí, papá.

Narrador: (Transcurre un pequeño espacio de tiempo y llega el momento de irse a la cama, vemos como entre grandes ruegos Paula se resiste a quedarse a solas en su habitación)

Mario:(Con voz firme y decidida)

-Vamos Paula, es hora de irse a la cama, sin excusas.

Paula: (Con tristeza en la mirada)

– ¡Pero papá! no tengo sueño.

Mario:

– Hemos hecho un trato, un rato de televisión y a la cama. Ven conmigo, que te llevo a tu habitación.

Narrador: (Mario ayuda a subirse a la cama a la pequeña Paula, y se queda un rato hablando con ella antes de irse)

Mario: (De pie al lado de la cama de Paula)

– ¿Dejarás que esta noche apague la luz como si fueras una niña mayor?

Paula: (Con los brazos cruzados)

– ¡No!, me da miedo que no haya luz ¡puede haber monstruos!

Mario: (Besando a Paula en la frente en gesto de despedida)

-Hija mía, tienes demasiada imaginación, lo hemos hablado muchas veces. Con la luz apagada hay lo mismo que con la luz encendida, tan solo que nuestros ojos no pueden verlo. No debes de tener miedo, pues papá y mamá estamos en la habitación de al lado y nada malo podría ocurrirte aquí.

Paula:

-No puedo dormir si está la luz apagada ¡tengo demasiado miedo papa!

Clara: (Apareciendo de repente junto a la puerta de la habitación)

– ¿Ya estamos otra noche con el mismo problema?

Mario:

-Sí, pero qué le vamos a hacer… buenas noches cielo, descansa.

Paula: (Cubriéndose con la manta)

– Hasta mañana papá.

Narrador: (La habitación de Paula se queda en silencio, con la luz encendida, y poco a poco vemos como la niña se va quedando dormida. Mientras duerme, Paula sueña que se despierta en su habitación, donde le espera una desconcertante visita)

Paula: (Aún dormida, y sin estar segura de lo que ve)

– ¡Alto! ¿quién eres tú y que haces aquí? ¡esta es mi habitación!

Sombra: (De rodillas junto a la cama de Paula)

– Hola, no te alarmes, soy inofensivo. Estoy buscando a una niña que se llama Paula para entregarle un mensaje.

Paula: (Sorprendida)

– ¡Paula soy yo!

Sombra: (Tendiendo la mano a Paula en gesto amistoso)

– Encantado de conocerte, mi nombre es Max, soy un espíritu que se encarga de velar por la paz y el sueño de los humanos. Han llegado hasta a mi noticias de que tú, Paula, le tienes miedo a la oscuridad y me gustaría saber el porqué.

Paula:

– Le temo a la oscuridad por que en ella habitan monstruos ¡estoy segura!

Sombra: (Estallando en grandes carcajadas)

– Eres muy divertida Paula, pero me temo que tengo que decirte que tus miedos son infundados, porque en la oscuridad no hay nada. Ni monstruos de grandes fauces, ni brujas, ni gnomos. Tan solo espíritus que como yo vagamos noche tras noche por las habitaciones donde duermen los humanos para comprobar que todo está en orden, y nadie sueña pesadillas.

Paula:

– ¡Pesadillas, las odio! muchas noches tengo sueños malos…

Sombra:

– Claro, pues al dormir con la luz encendida impides que yo y mis compañeros podamos hacer nuestro trabajo para acabar con los sueños malvados. Tan solo podemos entrar en las habitaciones que están a oscuras.

Paula:

– ¿Me prometes que si duermo con la luz apagada nada malo me sucederá?

Sombra:

– Prometo pasar cada noche por aquí, y protegerte de cualquier pesadilla.

Narrador: (En este mismo instante, mientras la sombra pronunciaba sus últimas palabras, Paula despierta en la vida real, y se levanta, con pasos silenciosos a apagar la luz)

Paula: (Metiéndose de nuevo en la cama y en voz baja)

– Gracias Max, mañana hablaré con papá y mamá ¡se pondrán muy contentos!

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Escritora aficionada de literatura breve, amante de los buenos libros, el cine,la música y los animales. ¡Estudiante de arte y enamorada de la vida a cada segundo que pasa!