Un cuento de navidad

Publicado por: Greg

¿De qué trata?

María vivía sola desde hace décadas, cuando su marido murió fue un duro golpe, nunca tuvo hijos ya que nunca fue bendecida con el milagro divino, a sus 65 años solo añora partir con el señor, cada navidad y fin de año son fechas que desgarran su alma que solo le recuerdan su soledad, amargada permanece encerrada en su hogar alejada de toda persona que se le quiera acercar.

Su marido la visita para anunciarle que tres espíritus la visitaran esta noche para hacerle ver que la vida continua, que no debe cerrarse a las personas que la aman, que apegarse al pasado no es lo más sano para ella.

Personajes

María: Vive sola y triste desde la muerte de su esposo.

Pedro: Esposo de María.

Julio: Sobrino de maría, único pariente vivo.

Disney: Espíritu de las navidades pasadas.

Morgan: Espíritu de las navidades presentes.

Caronte: Espíritu de las navidades futuras.

Acto I

María mantenía una conversación con su único sobrino, hijo de su ya fallecido hermano mayor, el chico la invitaba nuevamente a pasar la navidad con su familia, como único familiar del joven ella entendía la insistencia pero ahora él tenía una familia a la cual atender, no tendría que perder tiempo con una vieja como ella.

María: — No te preocupes cariño estaré bien, feliz navidad—

Julio: — Feliz navidad tía —

El chico colgó y su abuela apago la luz para disponerse a dormir, eran las siete de la noche y no le apetecía seguir viendo los especiales de navidad en la televisión. Mientras sus ojos estaban cerrados la puerta se abrió, una gran neblina lleno todo el cuarto, la cama tembló despertando a María.

María: — ¿Qué sucede por amor a dios? —

Pedro: — Hola amor mío —

María: — Mi pedro has venido a llevarme, he esperado tanto este momento —

Pedro: — No María, aun te queda mucho por vivir, se me encomendó la tarea de anunciarte que esta noche tres espíritus te visitaran, te harán recobrar la cordura mujer, te has cerrado por mucho tiempo al mundo, ya es hora de que eso cambie —

María: — El mundo no tiene nada bueno para mí ya —

Pedro: — Te equivocas amada mía, recuérdalo, el primero vendrá a la una, el segundo a las dos, y el tercero a las tres — Dicho esto el espíritu se desvaneció.

Acto: II

María se encontraba ansiosa, lo ocurrido le asusto mucho, tan solo era una pesadilla pensó ella pero cuando el reloj marco la una todo cambio.

Disney: — Buenas noches María, soy el espíritu de las navidades pasadas y he venido a mostrarte tu pasado —

María: — Señor Disney, pero ¿usted no estaba congelado? —

Disney: — Básicamente si pero puedo ir de aquí para allá como me plazco,  hoy me tocara ser tu guía ven conmigo — maría se levantó de su cama y al instante que toco el brazo del espíritu ambos se transportaron en el pasado.

Disney: — Mira maría, tu familia, ahí estas tu cuando tenías 5 años, junto a tus otros 8 hermanos, tu madre también están ahí, están esperando que llegue tu padre — María veía sin palabras la escena — ¡Mira es tu padre! —

No había árbol de navidad, no había regalos tan solo pan y jamón la cena que había traído el padre de maría, pero todos se encontraban juntos y felices al ver que su padre había regresado tras una jornada interminable de arduo trabajo, para ellos era suficiente. María no pudo contener las lágrimas en ese momento.

Disney: — No se necesita de mucho para vivir buenos momentos maría, tan solo se necesita estar con los seres queridos — Le dio un pañuelo — Regresemos a casa, ya es casi hora de que te visite el próximo espíritu —

Acto III

En casa María esperaba al segundo espíritu, como pensaba que estar en pijamas no era la mejor opción se cambió a un atuendo algo más formal.

Morgan: — Buenas mi estimada, he venido a mostrarte algo que sé que te gustara —

María: — Espere un momento señor, pero usted no está muerto —

Morgan: — Bueno no lo estoy pero me gusta hacer trabajos de tiempo parcial durante navidad  —

Ambos se transportaron hasta la casa de julio, donde este junto a su esposa, hijos, suegros y algunos vecinos disfrutaba de una hermosa cena de navidad, no era muy ostentosa pero nadie se veía triste ni con hambre.

Morgan: — En estos momentos te está perdiendo de todo esto querida María, tu sobrino ansia verte como un miembro de su familia, compartiendo tradiciones, no niegues más a tu sobrino esa dicha —

María no dijo nada, tan solo observo con añoranza, pronto regresaron a su casa.

Acto IV

Ya eran las tres y el último espíritu se encontraba ahí, pero lo que María vio la dejo atónita.

Caronte: — Quizás has esperado mi visita por mucho tiempo, pero créeme no he venido a eso que piensas, por otro lado ese tampoco es mi trabajo, ahora me dedico a guiar a las pobres almas al camino de la rectitud, y hoy es tu turno de redimirte ante la sociedad y tu familia —

El cementerio, una tumba con el nombre de María al lado de la de su esposo Pedro.

María: — No temo a la muerte —

Caronte: — Lo sé, pero no es tu momento todavía —

María: — ¡Quiero irme, estar aquí sola es una tortura para mí! —

Caronte: — No estás sola, tienes una familia que espera por ti, los condenas a no tenerte a su lado, les niegas esa felicidad —

María: — Mi felicidad fue negada hace mucho tiempo y lo poco que tenia se me fue arrancado —

Caronte: — Piénsalo María, no todos tienen la oportunidad de poder redimirse, no todos tienen el tiempo que a ti te queda, no todos pueden saber que les deparara el futuro, la muerte es un hecho seguro y claro pero lo que queda en medio es algo que solo te corresponde a ti —

María: — Ya es muy tarde para mí —

Caronte: — No lo es, no debes de sentir pena por ti misma, vive tu vida, puede que mueras mañana, o en cinco años pero tendrás la satisfacción que pudiste compartir tus últimos momentos como quisiste con quienes de verdad te aman —

María: — Quiero pero no sé si sea muy tarde —

Caronte: — Para nada amiga mía, ahora solo mira donde estamos —

María: — Es la casa de julio —

Caronte: — Lo bueno es que cuando esperabas al espíritu de la navidad presente te cambiaste a algo más apropiado, es el momento justo para que entres María, anda ni una palabra más, ve con tu familia —

María aun poco confundida, no estaba segura de estar haciendo lo correcto se dirigió a la casa de su sobrino quien la recibió con un fuerte abrazo, todos la recibieron de una manera tan cálida que el corazón frió de María comenzó a latir como nunca antes lo había echo, por primera vez en muchos años volvía a conocer la felicidad.

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Publicado por: Greg

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