Una visita al médico

Publicado por: Dana

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Nos encontramos en la sala de espera de un hospital, aquí reina el silencio a excepción de toses y estornudos que se escuchan casi sin cesar. La puerta de la consulta se abre para llamar a otro paciente.

Enfermera: (De pie junto a la puerta de la consulta y hablando en voz alta)

– ¿José Luís Rodríguez, por favor? entre a la consulta si es tan amable.

José Luís(José Luís se levanta de su asiento y se dirige a entrar en el interior de la consulta con paso lento. Una vez allí se sienta de nuevo)

– Hola, buenos días.

Médico: (Sentado tras un largo escritorio repleto de papeles y grandes libros, el médico observa por encima de sus gafas a su paciente)

– Hola José Luís, dígame: ¿Qué es lo que le sucede hoy?

José Luís(Muy nervioso y frotándose las manos)

– Pues verá, hace días que no me siento bien, nada bien. Siento como una inquietud que no me deja vivir, tengo los nervios a flor de piel. También, sufro de constantes jaquecas, he pasado los últimos días acostado. Y debido a todo el tiempo que he pasado tumbado se me ha entumecido una rodilla. ¿Qué es lo que me recomienda, Doctor?

Médico(Mientras sigue mirando a José Luís muy fijo por encima de sus pequeñas gafas)

– De manera que dice usted, que siente ansiedad, nervios, y unas constantes jaquecas que por estar acostado le han derivado en molestias en su rodilla. ¿Podría indicarme cuál de las rodillas es la que está afectada?

José Luís(Agitándose en su asiento mientras se toca con las manos las rodillas)

– Pues ahora que lo dice creo que son las dos, definitivamente sí. Siento entumecimiento en ambas. Temo que no podré volver a andar correctamente en toda mi vida: ¡Ay, doctor ayúdeme!.

Médico(Se ha quitado las gafas, ha sacado un pañuelo de su bolsillo, y las limpia cabizbajo mientras se queda en silencio)

– De manera que ahora son las dos rodillas dice usted, ¿cierto? Dígame, ¿siente un dolor punzante también en el dedo gordo del pie?

José Luís:

– ¡Uy, sí, sí! ya lo creo, muy punzante además.

Médico: (Se coloca de nuevo las gafas y se aclara la garganta para hablar mientras mira fijamente a los ojos a José Luís)

– Mire, José Luís, viene usted a mi consulta todas las semanas quejándose siempre de dolencias absurdas, ya hemos hablado en muchas ocasiones acerca de su problema: es usted un hipocondríaco. Relájese y no tema nada, por que usted no está enfermo. Déjeme que le recete unos tranquilizantes para poder controlar esos nervios.

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Escritora aficionada de literatura breve, amante de los buenos libros, el cine,la música y los animales. ¡Estudiante de arte y enamorada de la vida a cada segundo que pasa!