No hay mal que por bien no venga

Publicado por: Dana

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Un niño está con sus amigos jugando en el parque al fútbol. Su nombre es Daniel.

Escena 1:

Daniel:

-¿Os habéis enterado del partido? La final entre de fútbol entre Los Osos Pardos y Los Panteras Moteadas será este mismo fin de semana.- lo dice con gran entusiasmo.

Jorge:

– Ya lo sé, mi padre ha conseguido entradas y vamos a ir con mi hermano.

María:

– Sí, yo también iré con mi hermano mayor, que es fan absoluto de los Panteras.

Daniel: (alegre)

– Ja ja, ¡como todos! – levanta el puño hacia arriba y todos le imitan –  ¡Arriba los Panteras!

Todos:

– ¡Arriba!

María:

– Entonces, ¿tú irás también Dani?

Daniel:

– Claro, llevo todo el año esperando para esto. – lo dice con un tono ilusionado y soñador evidente.

Narrador:

Después de esto los niños siguen jugando tranquilamente. De repente, Daniel resbala y se da un fuerte golpe en la pierna. Sus amigos corren a acercarse.

Daniel:

– ¡Aaaayyyyy…! – se toca la rodilla mientras solloza desde el suelo.

Jorge:

-Madre mía Dani, eso tiene muy mala pinta, voy ahora mismo a llamar a tu madre. –sale corriendo y desaparece de la escena.

Escena 2

Narrador:

Daniel se encuentra en su casa, tumbado en el sofá, con una escayola hasta por encima de la rodilla y con el mando de la televisión en la mano y un rostro que expresa enfado y frustración. Su padre se encuentra en un sillón aledaño y su madre está junto a él recolocándole los cojines para que esté cómodo.

Daniel:

– Esto no es justo, yo debería estar allí ahora. Tengo la peor suerte de todo el mundo. – agacha la cabeza desconsolado. –No entiendo porqué el médico quiere que guarde reposo absoluto, seguro que con un par de muletas podría ir perfectamente.

Su padre:

-Venga Daniel, no seas tan pesimista, el médico sabe más que tú. Estas cosas pasan a veces, yo tampoco he ido y no me estoy quejando tanto como tú, hijo. – su tono es cariñoso. Daniel le mira sin contestar con cara de no estar nada de acuerdo.

Su madre:

– Ya verás como el año que viene vuelven a jugar y tú estás allí.

Daniel: (aburrido de la conversación)

– Sí mamá…

Narrador:

Comienza a sonar en la tele el comienzo del partido y todos ponen su atención en el mismo y dejan de hablar.

Escena 3

Narrador:

Daniel va con su padre al médico para hacerse una revisión. Se sienta en una camilla para que le vea el médico. Hay un joven alto con cuerpo atlético en la otra cama con un brazo escayolado.

Daniel:

– Tarda un poco el médico en venir, ¿no papa? – su padre asiente con la cabeza. – ¡Qué partido el de los Panteras! Cada vez que pienso que no pude ir… – suspira –  el mejor de Toni Ortells de toda su carrera, que fenómeno.

Su padre:

– Sí hijo, sin duda es el mejor jugador de la liga, ¿te gustaría ser como él?

Daniel:

– Pues claro papa, ¡qué cosas tienes!

Narrador:

De repente, el chico al otro lado el biombo, que les había estado escuchando todo el rato, se levanta de la cama despacio y abre el biombo.

Toni Ortells:

-No creo que te gustase ser como yo ahora, chico-. Daniel está como paralizado y con la boca abierta. Ante eso Toni prosigue-. Justo al final del partido me tropecé en las escaleras hacia los vestuarios y ahora me he hecho una fisura en el brazo. Dime si se puede tener peor suerte.

Daniel: (recobrando un poco la compostura)

-Toni, madre mía no me lo puedo creer… – le mira intentando asimilar que tiene a su ídolo delante. – ¡Eres es el mejor Toni!, aunque te haya ocurrido eso. ¿Sabes?, estas cosas pasan. – lo dice señalándose la escayola.

Toni: (un poco ruborizado)

– Ja ja, vaya gracias chico. ¿Cómo te llamas?

Daniel:

– Me llamo Daniel.

Toni:

– Y, ¿qué te ha pasado a ti Daniel?

Daniel: (ruborizado ahora él)

– Pues verás… – mira hacia abajo. – Estábamos jugando al fútbol y me caí. Iba a ir a verte a la final pero justo me pasó esto y ya no pude ir.

Toni:

– Qué mala suerte Daniel. – se queda pensando un momento – Pero puedo intentar compensarlo, ¿me dejarías que te firme la escayola?

Daniel:

– ¿De verdad? ¡Sí, por favor!

Toni:

– Pero después me la tienes que firmar tú, ¿vale?

Narrador:

Daniel asiente y por turnos se escriben las dedicatorias. El doctor llega y le pide a Toni que vaya con él.

Toni:

– Hasta luego, Daniel. Espero que no nos tengamos que encontrar más en estas circunstancias. Te prometo que te invitaré a la próxima final junto con todos tus amigos. – Se despide siguiendo al doctor.

Daniel: (mirando a su padre, que ha estado todo el rato observando la escena entre sorprendido y divertido)

– Papá, ¿has visto lo que ha pasado? Me ha puesto: “Con cariño del compañero de habitación de hospital, para mi amigo Daniel. Que nos veamos en muchas finales”. También está su correo electrónico: “Cuando quieras asistir a un partido escríbeme aquí, pero apunta la dirección y guárdala solo para ti”.

Papá:

– Ahora ves hijo qué real es eso de que no hay mal que por bien no venga. – lo dice mientras ríe de buena gana.

Nota del editor: En esta historia no se explica el verdadero sentido de “no hay mal que por bien no venga”, sino que solo es una frase que el padre de Daniel utiliza para describir lo que le ocurrió al pequeño. Pero aún así… qué curiosa es la vida, ¿no?

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Escritora aficionada de literatura breve, amante de los buenos libros, el cine,la música y los animales. ¡Estudiante de arte y enamorada de la vida a cada segundo que pasa!